jueves, 13 de junio de 2013

Relevo en el uso de armas

Soldados soviéticos se turnan para usar el fusil.
Película Enemy at the Gates


martes, 9 de abril de 2013


Cuál es la última comida que eligen los condenados a muerte

Un fotógrafo norteamericano recopiló en una serie de imágenes las curiosas elecciones de los convictos norteamericanos; una reflexión sobre la inutilidad y la violencia de la pena capital
Por Sol Amaya  | LA NACION

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1570766-proyecto-last-meal

Un vaso de jugo de naranja, una hamburguesa con queso y papas fritas, un café negro, dos bochas de helado de menta granizada. No es el menú de una cadena de comidas rápidas. Se trata del último plato que eligieron algunos condenados a muerte antes de ser ejecutados.
No es, en general, una decisión al azar y sin reflexiones. Por el contrario, el ritual de la última comida es tal vez uno de los momentos más importantes en la vida de un condenado a la pena capital. Jonathon Kambouris , un fotógrafo norteamericano, investigó cuáles fueron las elecciones de los sentenciados en los Estados unidos y presentó los resultados de su trabajo en una serie de imágenes bajo el nombre de The Last Meals Project.
"Todo comenzó la mañana del 12 de junio de 2001. Leí un artículo en el periódico local sobre la ejecución de Timothy McVeigh . La nota describía los momentos finales previos a la ejecución y cuál fue su última comida. Cuando leí que McVeigh eligió dos bochas de helado de menta granizada como su última comida, inmediatamente sentí un escalofrío que me corría por la espalda", cuenta Kambouris a LA NACION.
 
Ted Bundy es uno de los condenados a muerte que Kambouris sumó a su proyecto. El asesino serial eligió como su última comida un bife, huevos, croquetas de papas fritas y café. Foto: Captura de www.lastmealsproject.com
McVeigh fue el autor de un atentado contra el edificio federal Alfred P. Murrah en Oklahoma City en1995, en el cual murieron 168 personas.
Para el fotógrafo, la elección de la última comida es en sí "un acto de honestidad y verdad", un ritual aún más importante que las últimas palabras del condenado, un momento en el que se manifiesta lo más básico de la condición humana.

La elección de la última comida es en sí "un acto de honestidad y verdad"
En EEUU., la pena de muerte es legal en 35 estados, usada regularmente en 12 y está siendo reconsiderada en otros 11 "debido a los altos costos que le genera al Estado y la inefectividad a la hora de prevenir el crimen", dice Kambouris.
Texas es el estado con mayor cantidad de ejecuciones desde la reinstauración de la pena de muerte en 1976. Desde entonces y hasta abril de 2009, en Texas se ejecutó a 437 personas.
Para ver el trabajo completo de Jonathon Kambouris, ingresá al sitio web de The Last Meals Project .
El objetivo de The Last Meals Project , más allá de dar a conocer los detalles curiosos de este ritual, es cuestionar cuál es la función de la pena de muerte y si sirve realmente a la sociedad.

El último deseo gastronómico

La imagen que encabeza The Last Meals Project es la del famoso asesino serial Ted Bundy, ejecutado en la silla eléctrica en enero de 1989. Bundy solicitó como su última comida un bife, hash browns (una especie de croqueta de papas fritas), huevos y un café.
En cambio Karla Faye Tucker eligió algo más natural: una ensalada con salsa "Ranch", un durazno y una banana. Tucker fue condenada a la pena capital por asesinar a una pareja durante un robo. En 1998 recibió la inyección letal.
"Me parece que las elecciones más interesantes son las que tienen que ver con algún tipo de introspección en la mente de estos asesinos condenados", sostiene Kambouris.

Curiosas elecciones

No todos eligen comida. Aileen Carol Wuornos, una mujer que mató a siete hombres, pidió apenas un café negro antes de ser ejecutada en 2002. Gerard Lee Mitchell, también condenado por homicidio, solicitó caramelos. Jonathan Wayne Nobles, acusado de matar a dos personas, pidió que le dieran el sacramento de la eucaristía antes de ser ejecutado. Por su parte, Odell Barnes Jr, que recibió la pena de muerte por el homicidio de una mujer, escribió cuatro palabras en el papelito en el que debía poner su elección para la última comida: "Justicia, igualdad, paz mundial".
La posibilidad de elección tiene un límite: las comidas no pueden costar más de 40 dólares y deben poder comprarse localmente. De esta manera se evitan pedidos "extravagantes" que demoren la ejecución y generen mayores gastos al Estado.

Una reflexión sobre lo inútil de la pena de muerte

La pena máxima más utilizada en los Estados Unidos hoy es la inyección letal. Los químicos de los que está compuesta son tiopental sódico, que tiene un efecto sedante, bromuro de pancuronio, un relajante muscular que hace colapsar el diafragma y los pulmones, y cloruro de potasio, que detiene el corazón.
Los datos recabados por Kambouris explican que el convicto ejecutado con esta técnica es declarado muerto aproximadamente a los siete minutos. El costo de esta inyección es de 86,08 dólares. El verdugo, según la investigación, cobra 150 dólares por ejecución y la ley le permite mantener el anonimato.
Según cuenta Kambouris, basándose en datos de Amnistía Internacional y departamentos de justicia de diferentes estados, el gobierno norteamericano "gasta más de 100 millones de dólares al año en la búsqueda de la ejecución de un puñado de convictos".

El verdugo cobra 150 dólares por ejecución y la ley le permite mantener el anonimato
"¿Qué pasaría si toda esa energía e inversión financiera fuera invertida en educación y mejores opciones para los niños para evitar que caigan en la pobreza y el crimen?", se pregunta el fotógrafo. Para explicar este punto, Kambouris recuerda el caso de Dominique Jerome Green, un joven ejecutado en 2004. "Él era culpable y merecía estar en prisión, pero la humanidad también es culpable del abandono que vivió este hombre los años anteriores a que fuera condenado a muerte por asesinato", sostiene. "Este chico no tenía buenas opciones en la vida. Era pobre, afro americano y no tenía padre. Tenía una madre con una grave enfermedad mental, se vio forzado a mantener a su hermano desde muy joven en una ciudad muy violenta en Texas".
Lo que más le llamó la atención a Kambouris en este caso, es la cantidad de personas a favor y en contra de la pena de muerte que debatieron acaloradamente este caso. "Me parece muy llamativo que nadie se haya interesado en esta persona hasta que fue condenada a muerte", plantea el fotógrafo. Y se pregunta: "¿Qué hubiera pasado si este mismo esfuerzo se hubiera puesto antes? ¿Hubiera sido un mejor disuasivo para evitar el crimen?"..
La pena de muerte en el mundo
. Al menos 676 personas fueron ejecutadas en 20 países en 2011, excluida China.
. Al menos 18.750 personas estaban condenadas a muerte a finales de 2011.
. El número de países abolicionistas en la ley o en la prácticia asciende a 141, mientras que el de retencionistas es de 57.
. La mayoría de las ejecuciones tuvieron lugar en Arabia Saudí (al menos 82), Corea del Norte(al menos 30), China (miles), Estados Unidos (43), Irak (al menos 68), Irán (al menos 360),Somalia (10) y Yemen (al menos 41).
. China ejecutó a más personas que el resto del mundo en su conjunto; se desconoce el verdadero alcance de la aplicación de la pena de muerte en este país al ser estos datos un secreto de Estado.
. En Oriente Medio, el número de ejecuciones confirmadas aumentó en casi un 50 por ciento respecto al año anterior, debido al fuerte incremento en Arabia Saudí, Irak, Irán y Yemen. Hay noticias de que en Irán se habrían producido un gran número de ejecuciones sin confirmar o secretas, lo que que llevaría incluso a duplicar el número de ejecuciones notificadas.
. Estados Unidos fue el único país del continente americano que ejecutó en 2011.
. Bielorrusia fue el único país de Europa y de la antigua Unión Soviética que llevó a cabo ejecuciones en 2011.
. Al menos tres personas fueron ejecutadas en Irán por delitos cometidos cuando eranmenores de 18 años de edad, en flagrante violación del derecho internacional.
. Se sabe que se han llevado a cabo ejecuciones públicas en Irán, Corea del Norte, Arabia Saudí y Somalia.

Fuente: Amnistía Internacional

viernes, 22 de marzo de 2013

La Peste Nera

Dos fragmentos breves de un documental largo

Fragmento de "El Navegante, una odisea en el tiempo". Ver en Youtube

Película que narra la travesía a rtavés del tiempo de un grupo de personas durante la peste, siguiendo el sueño de un niño, para escapar de su destino.

Religiones en el mundo hoy


Fuente: La Nación

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Una epidemia de cólera y los mapas de John Snow



Una epidemia de cólera y los mapas de John Snow
Futuro, 11 de julio de 2009
Por Matias Alinovi

La intervención magistral de un médico inglés, el doctor John Snow, en la epidemia de cólera que ocu-rrió en Londres, en 1848, condujo a un cambio de paradigma: de la teoría del miasma a la epidemiología estadística.

John Snow nació en York, Inglaterra, en 1813, el primero de nueve hijos. Su infancia transcurrió en un barrio estimulantemente pobre, siempre en peligro de inundación debido a la proximidad del río Ouse. Fue aprendiz de William Hardcastle, un cirujano de Newcastle-upon-Tyne, y después pasó a ejercer como cirujano de las minas de carbón en las que trabajaba su padre.
Pero lo que nos interesa aquí es que Snow era un escéptico de la por entonces dominante –puede pare-cer increíble– teoría del miasma, la creencia de que el origen de todo mal epidémico era un aire malig-no, el miasma, que surgía de las entrañas de la tierra y viajaba contagiando la enfermedad a quien lo respirara.

Y sus observaciones permitieron no sólo comprender el modo en que se transmitía la enfermedad, pro-bar su desde siempre sospechada conexión con el agua, sino que su capacidad deductiva, su inteligencia activa, se convertiría en paradigma, en método deductivo aplicable a toda epidemia.

LAS FUENTES

Snow desconocía el mecanismo por el que se transmitía la enfermedad. Sospechaba, sin embargo, que el cólera no era el resultado de un fenómeno telúrico o de una particular conjunción de los astros, sino de un agente patógeno capaz de propagarse bajo determinadas condiciones. Perfecto hermeneuta de la crónica de la epidemia, para corroborar sus sospechas acudió a las fuentes, las estudió, las interrogó.
Esas fuentes eran los relatos de los soldados ingleses que habían combatido en la India, donde la enfer-medad era endémica, las crónicas de los doctores que habían atendido casos durante los brotes epidé-micos anteriores en la ciudad de Londres, las anotaciones de los médicos rurales. Y esas lecturas fueron formando una convicción.

El primer paso en la refutación de la teoría del miasma consistió en probar que la enfermedad podía comunicarse de un individuo a otro. Incansablemente, analizando infinitas situaciones, Snow fue cons-truyendo evidencia. La conclusión de esa primera compilación de casos, que provienen de las crónicas y de su propia experiencia, es como sigue: “Sería fácil, examinando los diarios médicos y los trabajos que han sido publicados sobre el cólera, citar muchos casos similares al anterior como para llenar un gran volumen. Pero los casos mencionados constituyen un indicio suficiente para mostrar que el cólera pue-de ser comunicado del enfermo al sano; porque es bastante imposible que aun una décima parte de estos casos de enfermedad consecutiva puedan haberse sucedido por mera coincidencia, sin estar co-nectados como la causa y el efecto”.

Después, Snow debía probar que el cólera no se transmitía a través de los miasmas. Si el cólera no es una enfermedad miasmática, si no se contagia por el aire, estar presente en la misma habitación que un enfermo no necesariamente deberá conducir al contagio. “Además de los hechos mencionados ante-riormente, que demuestran que el cólera se transmite de persona a persona, hay otros que muestran que, en primer lugar, estar presente en la misma habitación que el paciente, y asistirlo, no necesaria-mente expone a una persona al veneno mórbido; y, en segundo lugar, que no siempre es necesario que una persona deba estar muy cerca de un paciente de cólera para contraer la enfermedad, como si la producción de materia mórbida pudiera ser transmitida a distancia.”

¿Y ENTONCES?

¿Y cómo se propaga el cólera? Según Snow, la misma patología de la enfermedad lo indica. “De todo lo que he podido aprender del cólera, tanto a través de mis propias observaciones como por las descrip-ciones de otros, concluyo que el cólera comienza invariablemente con la afección del sistema digestivo.” Snow entiende, correctamente, que si la enfermedad fuera anunciada por la fiebre o por cualquier otro desorden general, entonces nada podría decirse acerca del modo en que el veneno mórbido ha ingresa-do en el cuerpo, si a través de los pulmones, o de la sangre, o de cualquier otro modo. Pero si la primera manifestación, invariable, de la enfermedad es una afección del sistema digestivo, debe concluirse que es a través de ese sistema que la enfermedad penetra en el cuerpo. Y entonces Snow decide probar que todos los otros síntomas del cólera son producto de la pérdida de agua, de la deshidratación.

Después se concentra entonces en el análisis de las condiciones de vida de las familias más pobres, y allí encuentra nueva evidencia que viene a confirmar sus hipótesis. “El señor Baker, de Staines, que asistió 260 casos de cólera y diarrea en 1849, principalmente entre los pobres, me informó en una carta con la que me favoreció en diciembre de aquel año, que cuando los pacientes mojan las sábanas involuntaria-mente la enfermedad evidentemente se propaga. Es entre los pobres, donde toda una familia vive, duerme, cocina, come y lava en una misma habitación, que se ha visto propagarse el cólera una vez introducido, y más aún en aquellos lugares denominados lodginghouses, en los que varias familias se hacinan en una sola habitación.” Pero a sus capacidades de hermeneuta, Snow agregó la determinación del hombre de acción.

EL POZO DE BROAD STREET

“El más terrible brote de cólera que ha ocurrido en este reino –escribe Snow– es, probablemente, el que tuvo lugar en Broad Street, Golden Square, y las calles adyacentes, hace unas semanas. Dentro de un radio de 250 metros del lugar donde se unen la calle Cambridge y la calle Broad, hubo más de quinientos ataques mortales de cólera en 10 días. La mortandad en esta zona limitada probablemente iguala cual-quiera de las que ocurrieron en el país, incluso por la plaga.”
En menos de 6 días ocurre la deserción de las tres cuartas partes de la gente que vive cerca de aquella intersección de calles. Snow acude al lugar para estudiar la situación, y el primer dato que recoge es la alta frecuentación de la bomba de agua de la calle Broad. “En cuanto conocí mejor la situación y el al-cance de esta irrupción de cólera, sospeché que existía alguna contaminación de las aguas de la muy frecuentada bomba de la calle en Broad Street, cerca del final de la calle Cambridge [...] Al dirigirme al lugar, encontré que casi todas las muertes habían tenido lugar dentro de una corta distancia de la bom-ba.”

Y entonces, aquel hombre que hasta entonces ha acumulado evidencias y ha investigado la enfermedad en silencio, se activa y entra magistralmente en acción. “Me entrevisté con la Junta de Custodios de la parroquia de St. James, en la noche del jueves 7 de septiembre, y les expuse las circunstancias mencio-nadas. En consecuencia de lo que les dije, la manija de la bomba fue arrancada al día siguiente.”
Pasado el brote fatal de Broad Street, Snow tomó un mapa de Londres y marcó las muertes de las que tenía noticia. Su intención era ilustrar cómo la mortandad se había centrado en torno de la bomba. Lo cierto es que a ese mapa siguieron otros, que condujeron a Snow a un nuevo descubrimiento trascen-dente, y a una nueva y extraordinaria confirmación de sus hipótesis. De sus mapas, Snow creyó enten-der que de las dos compañías de agua que por entonces tomaban el agua del Támesis y la distribuían por Londres, una entregaba el agua a hogares con una incidencia mayor de casos de cólera.
Y entonces se puso a estudiar la historia de las compañías, y descubrió que entre 1832 y 1849 se habían producido muchos cambios en el abastecimiento de agua de Londres. Que la Empresa de Agua South-wark se había unido con la Compañía de Agua del Sur de Londres, para formar una nueva compañía, la Southwark y Vauxhall. Descubrió también que las antiguas plantas del puente de Londres habían sido suprimidas, y que ahora la empresa unida tomaba su suministro del Támesis en un lugar llamado Batter-sea Fields, mientras que la otra empresa, Lambeth, había seguido obteniendo su suministro en el mismo lugar de siempre.

Snow comprendió que tras esos cambios, una de las dos compañías, la Lambeth, tomaba el agua sobre el Támesis más arriba del lugar en el que habían comenzado a descargarse las aguas servidas a partir de 1848, mientras que la otra compañía lo hacía más abajo. Esa nueva distribución de tomas y descargas había sido el factor determinante de la mortandad.

Snow lo supo todo sobre el cólera, salvo qué lo causaba. Por eso, en sentido estricto, la teoría del mias-ma moriría científicamente –microscópicamente– un cuarto de siglo después de la intervención de Snow, con la teoría del germen, de Koch y de Pasteur.

1.Explique que relación tiene el artículo con la Revolución Industrial
2.Investigue más sobre el Cólera. ¿Por que cree que apareció esta epidemia justo en Londres, en 1848?
3.Explique de qué forma John Snow detecó el origen de la peste y la forma de solucionar el pro-blema. ¿Se relaciona esto con los procesos históricos estudiados en relación ala Revolución In-dustrial? ¿De qué manera?

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-2179-2009-07-11.html

domingo, 11 de septiembre de 2011

LA EXPANSIÓN EUROPEA: EXPLORAR, DESCUBRIR, CONQUISTAR


LA EXPANSIÓN EUROPEA: EXPLORAR, DESCUBRIR, CONQUISTARLA EXPANSIÓN EUROPEA: EXPLORAR, DESCUBRIR, CONQUISTAR

OBJETIVOS DEL TRABAJO

Durante el proceso de expansión de los siglos XV y XVI, los europeos tomaron contacto con realidades geográficas y culturales hasta entonces desconocidas.
Las fuentes que se presentan tienen como objetivo dar información so­bre esa expansión y, en particular, sobre las diferentes etapas en que se de­sarrolló.
Aunque a primera vista explorar, descubrir y conquistar parezcan accio­nes equivalentes, ellas permiten identificar tres etapas distintas del proceso de expansión europea. Conocer las características de cada una de ellas te permitirá comprender mejor el proceso histórico que vivieron los europeos en los siglos XV y XVI y que originó la formación de una economía-mundo.

PLAN DE TRABAJO

1. Dibujen un esquema en el que se representen las distintas zonas comerciales (europeas y extraeuropeas) del nuevo mercado mundial, la producción de cada zona y los productos intercambiados entre cada una de ellas.

2. Respondé:

a ¿La expansión ultramarina europea del siglo XVI puede ser considerada como el primer proceso de globalización económica?
b ¿Todos los habitantes del globo se pusieron efectivamente en contacto?
c ¿Qué similitudes y diferencias encuentran con el proceso de globalización económica actual?

3. Teniendo en cuenta las definiciones dadas en la fuente 1, identifica en qué etapas del proceso de expansión se puede ubicar cada una de las situa­ciones que narran las demás fuentes.

3. Señala en las fuentes los fragmentos que se relacionan con los siguientes temas desarrollados en el texto sobre UN MERCADO MUNDIAL y una ECONOMÍA-MUNDO:

· las nuevas rutas comerciales;
· la participación de las monarquías en los viajes de exploración y des­cubrimiento;
· la rivalidad entre España y Portugal;
· la participación de los burgueses en los viajes de exploración y descu­brimiento;
· el impacto de los descubrimientos geográficos en los hombres euro­peos.

4. Responde la siguiente pregunta: ¿qué relación te parece que existió entre conquistar, descubrir y explorar?

3. ¿Qué aspectos de la formación de la economía-mundo describen las fuentes? En tu respuesta tené en cuenta los mundos aislados mencionados los viajes que los pusieron en contacto.

TÉCNICAS DE TRABAJO

ORIENTACIONES PARA EXTRAER INFORMACIÓN DE DOCUMENTOS ESCRITOS

El historiador que estudia el pasa­do obtiene información a partir de diferentes tipos de fuentes. Las fuentes primarias son los testimo­nios dejados por los contemporá­neos a los hechos estudiados, que el historiador consulta. Desde que los hombres inventaron la escritu­ra, los documentos escritos son una de las formas más importan­tes en las que han llegado hasta nosotros esos testimonios. Por eso, en los trabajos de investiga­ción, deberás analizar, sobre to­do, documentos escritos. Para extraer información de estas fuentes primarias, es necesario hacerles preguntas. Los documen­tos responden a las preguntas que les hace el historiador y que son de interés para el tema que está estudiando. Un mismo docu­mento puede responder a muy di­ferentes preguntas. En este libro los documentos es­critos te permitirán confrontar muchas de las afirmaciones realzadas en el texto, con los testimonios de los hombres contemporá­neos del proceso estudiado.

UN MERCADO MUNDIAL

La expansión marítima europea, el descubrimiento de nue­vas tierras y los adelantos en las técnicas de navegación pusieron en contacto distintos continentes y provocaron que las econo­mías de las diversas regiones fueran vinculándose, lentamente, en forma cada vez más estrecha. Así, poco a poco, el mercado disponible para los intercambios mercantiles se expandió por to­do el globo terrestre. En este mercado mundial, cada zona se es­pecializó en la producción de algunos bienes que eran intercam­biados por los comerciantes europeos. América, por ejemplo, se especializó en la producción de metales preciosos que eran uti­lizados por los europeos como moneda. En el interior de Europa, la zona oriental se dedicó a la producción de ganado y, funda­mentalmente, de cereales que, trasladados desde el mar Báltico a los puertos del Atlántico, eran consumidos por la población de las ciudades de Europa occidental. Estas últimas, por su parte, se fueron especializando en la-producción de manufacturas, sobre todo textiles, y en las actividades mercantiles y financieras. La zona del Mediterráneo, que hasta ese momento constituía el nú­cleo más dinámico del comercio europeo, continuó produciendo vinos, cereales, aceites, sal, manufacturas textiles de lujo, pero lentamente fue perdiendo importancia como centro de inter­cambios frente a los países del norte de Europa.
Fuera de Europa, el impacto de la expansión europea fue diferen­te en cada zona. En Oriente, el contacto con los mercaderes europeos no afectó la organización económica ni política de los Estados exis­tentes. Por el contrario, en América, la extracción de metales preciosos y el desarrollo de la actividad comercial provocó la destrucción de las culturas originarias. En África, la extracción de oro y la captura de na­tivos que luego eran vendidos como esclavos tuvo un fuerte impacto negativo entre los pueblos aborígenes.
Hacia fines del siglo XVI, holandeses, ingleses, franceses, dane­ses, suecos y alemanes se instalaron en distintas regiones de Amé­rica, África y Asia. Los nuevos colonizadores crearon compañías comerciales que contaron con el apoyo de los respectivos Estados europeos y a través de ellas organizaron y explotaron los mercados coloniales. Cada Estado europeo buscó explotar una zona determi­nada y las rutas que conducían hasta allí. Los territorios controla­dos fueron denominados colonias y el país que los controlaba fue considerado su metrópoli. En los primeros tiempos, las colonias sólo podían comerciar con sus respectivas metrópolis.

¿Qué es una economía-mundo?

La expansión europea de los siglos XV y XVI llevó a la formación de una eco­nomía-mundo. Por primera vez en la historia se ponían en contacto todos los continentes. Regiones del planeta que nunca se habían conectado o que lo habían hecho de manera casual o discontinua comenzaron a establecer vín­culos más permanentes. La fuerza que impulsó esta integración fue la búsqueda de nuevas rutas comerciales por parte de los europeos. Estas empresas, surgidas del interés particular de grupos de comerciantes, contaron con el apoyo de los Estados.
La formación de una economía-mundo no debe hacernos pensar en que se produjo una integración económica entre todas las regiones del planeta. Por el contrario, cada Estado trataba de manejar con exclusividad las rutas comerciales, evitando la presencia de competidores. De este modo, se fueron < formando espacios económicos cerrados. En cada uno de ellos, una potencia comercial europea actuaba como el centro organizador de ese espacio. Las regiones de África, Asia o América que se incorporaban a esas rutas comer­ciales se convertían en periferias de esos centros.
Hasta el siglo XV, el planeta estaba habitado por grupos humanos que vivían separados unos de otros por barreras naturales que no podían superar, como mares, océanos, montañas o desiertos. Las rutas comerciales que establecieron los europeos occidentales permitieron integrar progresivamente a esos pueblos en una economía-mundo.

FUENTES

Fuente I.

Según el diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española (vigésima edición, 1984), el significado de los tres verbos es el si­guiente:
Explorar: (tomado del latín explorare) observar, examinar, practicar un reco­nocimiento.
Descubrir: (tomado del latín discooperire) hacer evidente; hallar lo que esta­ba ignorado o escondido.
Conquistar: (tomado del latín conquistare) ganar, mediante acción de gue­rra, un territorio, población, posición.

Fuente 2.

"Joao Gonçalves Zarco y Tristao Vaz Teixeira, dos navegantes que habían salido por indicaciones de don Enrique en el primero de sus impulsos poco menos que locos, fueron desviados de las costas africanas, y en su ca­mino encontraron la isla que recibió el nombre de Porto Santo. [...]. Con el descubrimiento de Porto Santo [...] todos los auxiliares y agentes del príncipe se agitaron. Partió una nueva expedición. [...]. Mirando hacia el sur, los pobladores de Porto Santo descubrieron a lo lejos una neblina que no se apartaba de cierto punto del horizonte. Allí había tierra. Y la buscaron. Era otra isla. [...]. Era una nueva realidad geográfica: era un espesísimo bosque de cedros rodeado de un vergel: era la isla de Madeira. [...]. Madeira llegó a ser el encanto de don Enrique y la delicia de Portugal. Llegaban los vinos de Ma­deira a las mesas de la aristocracia. Empezó una transformación en las cos­tumbres, porque con esos vinos llegaba una novedad culinaria: las confituras. Antes, el sobrio portugués bebía vino recio de la tierra y para el postre se contentaba con las frutas de sus huertos. Pero el azúcar de las islas necesita­ba aplicación industrial y fue empleado en conservas."
(Carlos Pereyra: La conquista de las rutas oceánicas, Editorial Porrúa, Méxi­co, 1986. Págs. 8-10).

Fuente 3.

"Los reyes tenían sobre los hombros el sitio de Málaga. Después empezó la campaña de Valencia. Y llegó el momento final de la lucha: el cer­co y la toma de Granada. Hasta entonces todo había sido promesas por una parte y esperanzas por la otra. Pero se cumplió el plazo decisivo. Colón esta­ba ante la mesa donde habrían de firmarse las capitulaciones. Pedía lo mis­mo que había pedido antes en Portugal y que don Juan II rechazó con un mo­nosílabo concluyente. Colón imponía como condición precisa que se le diese el almirantazgo perpetuo del mar Océano, para su vida y después para la de todos sus herederos y sucesores. Debía dársele además virreinato y goberna­ción de todas las islas y tierras firmes [...]. De todas las mercaderías, tales co­mo oro, plata, perlas, piedras preciosas y especiería [...] correspondería un dé­cimo al almirante, virrey y gobernador. [...]".
(ídem anterior, páginas 59-60).

Fuente 4.

"No hubo necesidad de que la reina se privase de joya alguna pa­ra armar las naves de Colón. Luis de Santángel prestó los fondos necesarios. Pero parece que no los dio de su fortuna particular. Santángel era funcionario de la Corona de Aragón, y el descubrimiento iba a hacerse por cuenta y ries­go de la Corona de Castilla. El agente de la corona rica auxiliaba a la corona pobre. [...] Pero debe advertirse que Luis de Santángel era más rico que la ri­ca corona. [...] Santángel llevaba su tesoro en la sangre. Tenía la habilidad de cobrar intereses sobre el dinero que prestaba [...]".
(ídem anterior, página 61).

Fuente 5.

"Existía la certidumbre de las islas oceánicas. Diariamente se acercaban a Colón personas que le animaban y que confirmaban los funda­mentos de su empresa. Uno de los testimonios más interesantes es el de Arias Pérez, el hijo de Martín Alonso Pinzón. Arias Pérez se expresaba dicien­do: "que estaba este testigo en Roma, con mercadería de su padre, y que ese año su padre fue a Roma y que estando un día en la biblioteca del Papo gracias a que era conocido de un gran cosmógrafo familiar del Papa, el cos­mógrafo le enseñó mapas del mundo. Allí, este testigo y su padre fueron in­formados de las tierras que estaban por descubrir; y el cosmógrafo le alo a Martín Alonso una escritura de la biblioteca del Papa Inocencio VIII que era de algún mapa de los centenares que había. [...]".
(ídem anterior, página 65).

Fuente 6.

Algunas de las peripecias de la primera expedición al Oriente se conocen según el Roteiro da viagem que em descubrimiento da Inda pelo Cabo de Boa-Esperança fez dom Vasco da Gama en 1497. "Un sábado, que fue 8 de junio, los expedicionarios perdieron de vista la capilla de Rastello, último punto de tierra firme portuguesa. Cinco mortales meses tardaran los navíos en llegar a las tierras meridionales ce. continente africano y arribaron a la bahía de Santa Elena. [...] Vasco da Gama saltó a tierra para tomar la altura del Sol. Porque como el uso del astrolabio para la navegación hacia poco tiempo que se aprovechaba, los marinos de este reino no confiaban mucho en su operación cuando la ejecutaban a bordo por causa del movi­miento. El 9 de noviembre de 1497 marcaron la posición del lugar en el ma­pamundi: la bahía de Santa Elena, o los 33 grados de latitud sur. Éste era el último punto de la costa africana hasta donde habían llegado los portugue­ses. De allí en adelante todo iba a ser nuevo. [...].
Gama logró salvar el temible Cabo, sobreponiéndose al enloquecimiento de las agujas de la brújula. Después, siguiendo la costa oriental de África, llegó a Melinde [...]. Allí, el navegante portugués o, lo que es igual Europa, se puso en manos del arte de los orientales, para que la experiencia de los árabes diri­giese a los exploradores que intentaban por primera vez atravesar el mar In­dico, llegando a Calicut bajo el soplo seguro del Monzón.
(ídem anterior, páginas 90-92).

Fuente 7.

"En 1500 Alvares Cabral partió de Lisboa para la India y llegó an­tes al Brasil. ¿Casualidad o designio? Dicen algunos escritores portugueses que en la corte de don Juan II se tenía conocimiento positivo de la existencia de tierras oceánicas situadas dentro de la zona de ampliación (a la establecida por el tratado de Tordesillas) pedida y conseguida. [...] La navegación a vela se hace en zigzag. Y la de Europa al extremo sur del África -sobre todo la que tenía por objetivo dar vuelta el Cabo de Buena Esperanza- trazaba ese zigzag sobre un arco que era tanto más ventajoso cuanto más se alargaba la flecha que lo separaba de las costas africanas. El navegante portugués nece­sitaba espacio en el Atlántico central y meridional para poder maniobrar. (Por esto, las tierras de Brasil aparecieron en el camino de Portugal hacia la India).
(ídem anterior, páginas 93-94).

Fuente 8.

"La fama de Américo Vespucio viene de su tercer viaje (que se inició el 14 de mayo de 1501 [...]. La flota de Vespucio encontró a la que re­gresaba de la India, trayendo diamantes, perlas y rubíes, pero sobre todo car­gada de canela, jenjibre, pimienta, clavo, nuez moscada, [...] mirra, sándalo y alcanfor. Pero los dos viajes realizados a la India por Gama y Cabra! por la ruta del cabo de Buena Esperanza encerraban dificultades enormes. Era un rodeo costoso y sembrado de peligros. La verdadera ruta debía practicarse por el occidente, como la había buscado Colón. Pero la división oceánica en­tre los dominios portugueses y castellanos, dejaba como único recurso buscar hacia el sur un paso libre hacia el hemisferio portugués. [...]. Los exploradores vespucianos recorrieron las costas regadas por el Orinoco y el Amazonas y el Io de enero (de 1502) llegaron a una bahía que era la más hermosa del mundo, y creyendo que en ella desembocaba un río, por eso y por la fecha, la llamaron bahía de Río Janeiro. Siguieron por la costa adelante, pero como el continente se inclinaba hacia el sudoeste y era preci­so no entrar en los dominios de España, se dirigieron al sudeste. El 7 de abril volvieron a ver tierra: tal vez alguna Isla de las hoy llamadas Malvinas o Geor­gias, a más de 50 grados de latitud sur. En el viaje de regreso, el 10 de mayo llegaron a Sierra Leona y el 7 de setiembre a Lisboa."
(ídem anterior, páginas 100-101).

Fuente 9.

El tercer viaje de Américo Vespucio cambiaba todas las nociones de la geografía tradicional. Colón afirmaba empeñosamente que el mundo es poco; que ¡a distancia entre el occidente de Europa y el oriente de Asia no era tan grande como se creía. Vespucio, al contrario, demostraba que el mun­do es grande, y que fuera de lo conocido existía una tierra del todo ignorada. [...].
Después del primer viaje, el Almirante, en una carta, confirmaba la existencia de islas fantásticas y prometía obtener de ellas, en poco tiempo, abundantes cantidades de oro, aromas, algodón, y muchos esclavos para el servicio de la marina. El descubrimiento de Colón, como él lo presentaba, no cambiaba los conocimientos tradicionales. Mientras que el de Vespucio presentaba un Mundo Nuevo, desconocido por los antiguos, aunque anunciado insistente­mente bajo formas irreales. Vespucio afirmó: "Al sur de la línea equinoccial, en donde los antiguos declararon que no había continente, sino un solo mar llamado Atlántico [...], yo he encontrado países más templados y amenos, de mayor población que cuantos conocemos. Es la Cuarta parte de la tierra."
(ídem anterior, páginas. 101-102).

Fuente 10.

"Llegaron (las naves de Colón) a una isla que se llamaba en len­gua de los indios Guanahaní. Luego vieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada, y Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez, su her­mano, que era capitán de la Niña. Sacó el Almirante la bandera real [...]. Puestos en tierra, vieron árboles muy verdes y agua y muchas frutas diversas.
"El Almirante llamó a los dos capitanes y a los demás que saltaron a tierra, y al escribano de la armada, y dijo que diesen fe y testimonio cómo él por ante todos tomaba, como de hecho tomó, posesión de la dicha isla por el Rey y por la Reina, sus Señores, haciendo las protestaciones que se requerían, como más largo se contiene en los testimonios que allí se hicieron por escrito.
(Diario de Viaje de Cristóbal Colon).

Fuente 11.

"Así pues, todas las islas y tierras continentales encontradas o por encontrar, descubiertas o por descubrir, más allá de esa línea hacia el ponien­te y el sur [...], si son alguna vez encontradas por vuestros enviados y capita­nes, Nos (el Papa Alejandro VI), con la autoridad de la Omnipotencia Divina y por la potestad que tenemos sobre la tierra como representante de Jesucristo, [...], os damos, concedemos y asignamos, para vosotros y vuestros herederos y sucesores los Reyes de Castilla y de León, todas esas tierras con sus dominios, ciudades, fortalezas, villas y lugares, con toda la libre, plena y omnímoda po­testad, autoridad y jurisdicción que corresponda [...]."
(Bula Inter caetera del 3 de mayo de 1493, expedida por el papa Alejandro VI).

Fuente 12.

Juan Maior, escocés y profesor de la Universidad de París, en 1510, aceptó la explicación geográfica sobre el origen de la barbarie y en re­lación con los aborígenes del Nuevo Mundo afirmó: "Aquel pueblo vive bestialmente. Ya Tolomeo dijo que a uno y otro lado del ecuador, y bajo los palos, viven hombres salvajes: es precisamente lo que la experiencia ha confirmado. De donde el primero en ocupar aquellas tierras puede en derecho gobernar las gentes que las habitan, pues son de naturaleza siervos, como está claro."
(Tomado de Silvio Zabala, Filosofía de la Conquista).

Fuente 13.

En 1512 se reunió la Junta de Burgos. En ella, por orden de la corona española, teólogos y juristas debatieron sobre la conquista y el gobier­no de las Indias. Juan López de Palacios Rubios escribió entonces: "El domi­nar y el servir son cosas necesarias y útiles. La naturaleza no hace faltar lo necesario. Unos hombres aventajan tanto a otros en inteligencia y capacidad que no parecen sino nacidos para el mando y la dominación, mientras que otros son tan toscos y obtusos por naturaleza que parecen destinados a obe­decer y servir. Desde el momento mismo en que fueron engendrados, los unos son señores y los otros siervos."
(ídem anterior).

Fuente 14.

El poeta portugués Luis de Camoens, en 1572, escribió Os Lu-siadas. En esta obra se narra el viaje de Vasco da Gama a la India y la acción heroica de los marinos portugueses. "Verás cómo un puñado de valientes se sostiene a todo trance en la fortaleza de Cananor, verás luego rendida a la opulenta y populosa Calicut (Calcuta) [...] Verás entonces cómo hierve el mar con los incendios causados por los tuyos, quienes reducirán a cautiverio a mo­ros e idólatras, triunfarán sobre diferentes naciones, navegarán hasta la China, y después de conquistar las islas más remotas de Oriente quedará todo el océano sometido a su imperio."
(Luis de Camoens, Os Lusiadas).

sábado, 10 de septiembre de 2011

Las Ciudades Romanas

TEXTO 1

Las ciudades

Las ciudades eran los centros principales del Impe­rio. En la época romana se fundó un gran número de ciudades, y muchas de las ya existentes conocieron un gran desarrollo.
La ciudad más grande era Roma, la capital del Im­perio, que llegó a tener un millón de habitantes. Si bien el resto de las ciudades eran más pequeñas, reproduje­ron numerosas construcciones de la capital.
Las ciudades romanas seguían casi siempre el mismo modelo. Tenían planta rectangular con calles paralelas organizadas alrededor de dos ejes o calles principales: uno de ellos atravesaba la ciudad de este a oeste, y se lla­maba decumanus. El otro eje, el cardo, era perpendicular al decumanus y atravesaba la ciudad de norte a sur.

En el cruce de ambas calles -o cerca de él- se encon­traba el foro. En uno de sus lados se elevaba, sobre una terraza, el templo dedicado a los dioses Júpiter, Juno y Minerva. En otro de sus lados se levantaba la Curia, lugar de reunión de la Asamblea. También en el foro podías encontrar basílicas, que eran edificios des­tinados a la celebración de juicios y tratos comerciales y financieros. El foro estaba adornado con estatuas de emperadores y de los vecinos ilustres de la ciudad.
El trazado de las ciudades sobre dos ejes había sido heredado de los etruscos y fue aplicado, primero, en los campamentos militares y, luego, en las ciudades que fueron fundando por todo el Imperio. Los romanos mejoraron el modelo etrusco incorporando la dota­ción de agua corriente a través de acueductos, fuentes, cisternas y alcantarillas. Las calles estaban pavimenta­das y tenían aceras y pasos de peatones que regulaban el tráfico de carros. También había pórticos en las ca­lles principales para defenderse del sol y la lluvia.
Todas las ciudades contaban con una muralla, que la rodeaba y que se abría en cuatro puertas monumen­tales en los finales de las dos calles principales

Roma: la capital del Imperio

A diferencia de las ciudades que fundaban, la capital del Imperio creció sin un plan urbano para ordenarla: a medida que aumentaba su población, la ciudad se ex­tendió sobre las siete colinas en forma desordenada.
¡Y cómo crecía Roma! En la época republicana, el perímetro de la muralla de la ciudad creció de 9 a 11,5 kilómetros y rodeaba los siete montes. A lo largo de ella se abrían 37 puertas. El muro se extendió a 19 kilóme­tros de longitud en el siglo II, durante el apogeo del Im­perio, y llegó a 22 kilómetros en el siglo IV.
A fines de la República había en Roma un solo foro de unos 100 metros por 60. Estaba al pie del Palatino y era atravesado por la Vía Sacra, flaqueada, a su vez, por templos, por la casa del Pontífice, que era el jefe de la religión romana, y por la Curia o edificio del Se­nado. En el foro se hacían las campañas electo­rales, desfilaban los generales que volvían victoriosos de las guerras de conquista, se realizaban procesiones reli­giosas, motines, etcétera.
Pero Roma, como leíste, no cesaba de crecer: ya en el siglo IV contaba con quince foros, creados por distin­tos emperadores. Cuando el poder pasó por completo a manos del emperador, finalizando con la participación política, los foros continuaron cumpliendo la función de centros sociales y comerciales.
Allí se cruzaban barberos que afeitaban en la calle, personajes ricos que paseaban en literas llevadas por sus esclavos, gente que se dirigía a los templos y tri­bunales, comerciantes que iban a adquirir mercancías, estafadores, ladrones, adivinadores, astrólogos, magos, acróbatas, mendigos y vendedores que, en sus puestos, ofrecían desde pescados hasta perfumes.
Pero no solo en el foro se mezclaban los sectores sociales: las mansiones del Monte Quirinal se levanta­ban en las cercanías de las ínsulas (casas de alquiler de varios pisos) del barrio del Velabro. Y también existían barrios que tenían "mala fama", cerca del Coliseo, del Circo Máximo y de los muelles del Tíber. Como ves, en la capital del Imperio, los sectores sociales no estaban claramente delimitados.
Para asegurar el orden dentro de la ciudad, se im­plemento un sistema de policía imperial. Además, los bomberos acudían en caso de incendios, temblores o inundaciones.

Constructores e ingenieros

Los romanos fueron excelentes constructores. Los edificios romanos eran muy sólidos. Ello se debía, en parte, a que estaban construidos con dos nuevos mate­riales: el cemento y el hormigón.
Al principio, los edificios se cubrían con techos pla­nos, de madera o de piedra, pero después comenzaron a extender el uso del arco, la bóveda y la cúpula, que les permitieron cubrir espacios mucho más grandes.
Los romanos decoraban los muros con pinturas y cubrían los suelos con mosaicos, elaborados con pe­queñas piezas que se incrustaban en yeso fresco.
Las grandes obras arquitectónicas romanas tenían una utilidad práctica, es decir, se construían para sa­tisfacer alguna necesidad de la población. Y solían ser monumentales, para demostrar el poder del Estado.
Los edificios más importantes se concentraban en el foro, es decir, en la plaza principal de las ciudades.
Y eso no es todo: además de los edificios públicos, construyeron monumentos conmemorativos que ser­vían para recordar hechos importantes y grandes vic­torias: los arcos de triunfo y las columnas.
Todo el Imperio estaba surcado por distintas vías de comunicación, muy importantes también para el co­mercio, como ya leíste. La red de vías romanas interco­municó todos los lugares del Imperio. Alcanzó 85.000 kilómetros y no solo fue un eficaz sistema para el trans­porte de mercaderías sino también para el traslado de las tropas. Las carreteras estaban señalizadas a los costados, cada 1.000 pasos, con piedras que indicaban al viajero
dónde estaba y cual era la próxima población. Además,
había puentes y acueductos que abastecían de agua a toda la población, a través de fuentes.

Acueductos

Construcciones para el esparcimiento


Para la recreación y los espectáculos públicos, que se celebraban con ocasión de las grandes festividades cívicas o religiosas, los romanos construyeron edificios públicos de diferentes tipos.
El anfiteatro, por ejemplo, era el lugar en donde se hacían las luchas entre gladiadores o entre gladiado­res y fieras. Era el edificio romano más típico y el más monumental. El lugar en donde se desarrollaba el es­pectáculo se llamaba arena; debajo de ella había unas galerías en las que se alojaban las fieras y esperaban los gladiadores. El más conocido y famoso es el Anfiteatro Flavio o Coliseo romano, sobre el que ya leís­te en la apertura de esta sección.

Los circos -una adaptación del hipódromo griego-estaban formados por un gran circuito para carreras de carros, el deporte más popular entre los romanos. En el centro del circo, casi de punta a punta, se encontraba un muro bajo, llamado spina, alrededor del cual corrían los carros, tirados por caballos. Uno de los más famosos fue el Circo Máximo, en Roma.

Circo Máximo de Roma

Los teatros, por su parte, eran una adaptación de los teatros griegos. Tenían un graderío semicircular escalo­nado de varios pisos llamado covea; la zona semicircular al pie de la covea era conocida con el nombre griego de orchestra. El escenario estaba un poco más elevado so­bre un podio y dominado por un gran muro, tan alto como la covea, que simulaba ser la fachada de un gran palacio. Detrás de él solía haber un jardín, donde se po­día pasear, tomar algo o descansar entre acto y acto.
Los teatros servían para las representaciones de come­dias y tragedias, aunque los romanos preferían las prime­ras, con final feliz. Uno de los teatros más importantes fue el Teatro de Marcelo, en la capital del Imperio.
También había termas o baños públicos donde, además de tomar baños, se podía descansar y realizar ejercicios deportivos.

Las termas romanas

En la antigua Roma, el gusto por el agua era com­partido por todas las clases sociales. Por eso, aquel que carecía del dinero para tener en su casa un baño (balneum), podía asistir
a los baños públicos, que abundaban no solo en la capital sino en todas las ciudades importantes del Imperio. Los baños de mayor tamaño y lujo eran aquellos que el Estado había cons­truido y que se denominaban termas. En ellas podía realizar­se todo tipo de actividades: además de las salas destinadas al baño, había bibliotecas, salas de reunión, jardines y un lugar para hacer ejercicios, llamado palestra.
El uso de las termas se generalizó hacia el siglo I a. C, cuan­do se descubrió un sistema que permitía calentar y distribuir el aire caliente. Un horno construido bajo una cámara especial y calentado con carbón irradiaba aire caliente que era condu­cido por un tubo a través de cavidades del suelo y de ladrillos huecos de las paredes.
Las termas más monumentales fueron las construidas por Caracalla, en la capital del Imperio, inauguradas en el año 216. En ellas podían bañarse ¡3.000 personas a la vez!
Todas las termas contaban con las siguientes dependencias:
Un frigidarium, que era la sala destinada a los baños de agua fría.
Un apododyterium, que era una especie de vestuario donde los bañistas dejaban la ropa.
Un caldarium, que era la sala para baños de agua caliente.
Esta era la habitación más luminosa y adornada. En las grandes
termas había también piscinas para nadar. En las más pequeñas el baño se tomaba en bañera o en depósitos de agua caliente.
Un tepidarium, que era una habitación de temperatura tibia en la que se preparaba el bañista para la sala de agua caliente.
Los baños solían abrir sus puertas al mediodía y se cerra­ban al ponerse el sol. En los lugares destinados al baño había departamentos separados para hombres y mujeres. Si no había espacios separados, el establecimientos abría unas horas al día para mujeres, y otras, para hombres. En algunas épocas, sin em­bargo, se permitió el baño conjunto de hombres y mujeres.

Pan y circo

¿Qué hacían los romanos durante el día? Se levanta­ban temprano, se aseaban y desayunaban, y luego em­pezaban a trabajar. Al mediodía terminaba su día labo­ral y después del almuerzo ¡disfrutaban del ocio! Las termas, el teatro, el circo o el anfiteatro, eran algunos de los posibles destinos.
Las carreras de carros. En un principio, los carros -que podían ser de dos o cuatro caballos- eran condu­cidos por sus propios dueños, que eran miembros de la clase más adinerada, pero, luego, los conductores, llama­dos aurigas, fueron libertos o esclavos. Una carrera dura­ba siete vueltas y cada día había 24 carreras.
Competían cuatro equipos vestidos de rojo, blanco, azul y verde. Estos dos últimos colores, sobre todo, dividían al público de modo tal que incluso mar­caban la pertenencia a un sector social: la clase alta era partidaria de los azules, mientras que el pueblo lo era de los verdes.
Las luchas de gladiadores. Los primeros comba­tes entre gladiadores tuvo lugar en Roma, en el año 246 a. C. para honrar la memoria de una persona; sin embargo, con el tiempo, este significado fue desapare­ciendo y solo quedó como un espectáculo recreativo. Antes de construirse el primer anfiteatro, la lucha se llevaba a cabo en el circo, o en algún lugar especial­mente acondicionado. Luego, el anfiteatro fue el lugar elegido para estas sangrientas batallas. ¿Y quiénes eran los gladiadores? Estos se reclutaban, fundamentalmen­te, entre los condenados ad gladium (a muerte) o a trabajos forzados, o bien, entre hombres libres que veían en estos "juegos" un modo de salir de la miseria y/o alcanzar la fama.
Después de asistir a una escuela de gladiadores, en la que atravesaban por duros entrenamientos, los lucha­dores se enfrentaban en la arena. Cuando en la lucha un contendiente caía vivo al suelo, se solía dejar en manos del público el destino del caído: los pañuelos al aire se­ñalaban el perdón, mientras que el pulgar hacia abajo indicaba que el vencido debía ser rematado.
Como complemento de la lucha de gladiadores se in­trodujo un nuevo espectáculo: la venatio, cuya caracterís­tica era que siempre aparecía algún animal en escena. Si bien en un principio solo se exhibían animales exóticos, pronto dejaron paso a las luchas, que podían ser: entre animales, entre hombres o entre hombres y animales.
Otro espectáculo eran las naumaquias o recreacio­nes de batallas navales. La primera naumaquia cono­cida fue la que organizó Julio César en el año 46 a. C. El ordenó construir una pileta cerca del Tíber e hizo participar a 2.000 combatientes y 4.000 remeros, todos prisioneros de guerra. Pero Julio César no fue el único: Augusto y Claudio también le ofrecieron al público au­ténticas batallas navales: más de 19.000 hombres fue­ron movilizados por Claudio. Pero no creas que era un simulacro: la gente moría de verdad y por eso se utili­zaban prisioneros de guerra para el "espectáculo". Con el tiempo, las naumaquias pasarían a celebrarse en el circo, o en los anfiteatros, y eran mucho más pequeñas que las anteriores, pero terminarían por desaparecer ya que su costo era demasiado alto.
Como ves, el ocio era muy importante para los ro­manos, no solo para los ricos sino también para los más humildes. ¿Por qué te parece que los gobernan­tes romanos se preocupaban tanto por que su pueblo estuviera entretenido? Porque así no pensaba en sus problemas -malas condiciones económicas y de vida, y falta de derechos políticos- y no participaban de po­sibles rebeliones. Por eso, también se les otorgaba, a los más pobres, cereales y, en algunas ocasiones, dinero. La frase que sintetizaba el pensamiento de los gobernan­tes para mantener ocupada a la población, era "pan y circo": pan -los cereales- para alimentarlos, y circo -los espectáculos- para mantenerlos entretenidos. Así, "pan y circo" facilitaban el control de la sociedad.

La vivienda de los romanos

¿Dónde vivían los romanos? Según la riqueza y el sector social al que pertenecieran, así como el espacio en el que habitaran, los romanos podían vivir en vivien­das como la domus, la ínsula o la villa.
En las ciudades, las familias más ricas residían en casas unifamiliares, generalmente de una sola planta, llamada domus. Estas casas no disponían de ventanas a la calle sino que las habitaciones se organizaban alrededor de un patio central por el que entraba la luz llamado atrio. Allí se encontraba el impluvium, que era una especie de estanque en donde se recogía el agua de lluvia. Las habitaciones más importantes de la casa podían estar decoradas con pinturas en las paredes y mosaicos en el suelo. A veces, tenían otras habitaciones que se abrían a la calle y se lla­maban tabernae. El dueño de la casa solía alquilar estas piezas a comerciantes que las utilizaban como tiendas.


Villa Romna

También existían las villas que ya cono­ciste en el apartado sobre economía. Como leíste, eran grandes establecimientos agrícolas que pertenecían a un solo propietario. Este solía utilizar la vivienda principal como "casa de recreación", ya que permanecía la mayor parte del tiempo en la ciudad, mientras los esclavos y los campesinos libres trabajaban en ella.
Los habitantes más humildes de las ciudades, que no poseían el dinero para vivir en una domus, solían vivir en ínsulas, edificios que ocupaban una manzana entera, de hasta siete pisos formados por pequeñas viviendas casi sin ventanas. La mayoría de las ínsulas pertenecían a un solo propietario que las alquilaba a personas de bajos re­cursos. Estaban construidas en madera y ladrillos y, por lo general, eran de muy mala calidad. Una sola escalera daba acceso a todas las habitaciones y carecía de agua corrien­te. En caso de incendio era muy difícil salir de ellas.

Como ya leíste, para combatir los incendios existía un cuerpo de bomberos, formado por varios miles de esclavos libertos. Los bomberos tenían cuarteles pro­pios y recibían un salario. Al retirarse, después de 26 años de servicio, tenían derecho a cobrar una pensión. Recibían el nombre de "Vigiles" (la denominación ac­tual de los bomberos romanos es, precisamente, "Vigi­les del fuego"), y estaban divididos en grupos, cada uno de los cuales tenía asignada una zona de la ciudad. Cada grupo tenía bombas, escaleras, mantas impermeables para cubrir las propiedades y que no las dañara el agua, escobas de metal, picotas, mallas de seguridad, palas, ha­chas, baldes, etcétera. Para evitar que el fuego se expan­diera, una parte de los bomberos llevaba arpones para enganchar y hacer caer muros ardiendo y otros llevaban guadañas para cortar la vegetación y hacer "cortafuegos". Los bomberos usaban garrotes y otros objetos para cas­tigar a los que dificultaban sus labores. El jefe, o prefec­to, tenía poderes de juez, para juzgar asuntos relaciona­dos con su labor. Si alguien obstruía el libre tránsito de los equipos, por ejemplo, el prefecto podía ordenar su arresto y celebrarle juicio inmediatamente.

La ínsula romana

"[...] la ínsula romana no ha poseído chimenea ni calorí­feros [...]. Para luchar contra el frío, los romanos no estaban armados sino de braseros. Muchos de estos utensilios eran portátiles o rodantes. Algunos estaban trabajados en cobre o bronce con habilidad y fantasía encantadoras. Pero la elegante nobleza de este arte industrial no compensaba la inferioridad de su técnica ni el corto alcance de sus medios de acción. Las altivas viviendas de la ciudad no disfrutaban de la dulce tibieza que en su derredor esparcen los radiadores de nuestros apo­sentos, ni de la alegría que crepita y chispea en la llama del hogar. Además, estaban amenazadas a veces por el traicionero ataque de gases perniciosos y, a menudo, por la invasión del humo [...]. Para calentar sus ateridos miembros [...], los habi­tantes de la ciudad de Roma no tuvieron otra cosa sino las brasas de sus rejuelas.
Por lo demás, la ínsula no estaba mejor provista de agua [...] fuera de algunas excepciones [...] el agua de los acue­ductos llegaba únicamente a la planta baja de la ínsula. Los ocupantes de los cuartos superiores debían ir a buscarla a la fuente vecina."
Carcoppino, Jerome. La vida cotidiana en Roma en el apogeo del Imperio. Temas de Hoy, Madrid, 2001.

La vida en la ciudad

El centro de Roma era el Foro. Desde muy temprano hasta el me­diodía, una muchedumbre lo recorría. Los hombres conversaban sobre temas de actualidad, desfilaban los cortejos fúnebres de ciudadanos destacados, y en la basílica se reunían cambistas y hombres de negocios. Entre los ricos ciudadanos, magistrados y grandes señoras que transitaban tendidas en literas, se apretuja­ban mendigos y esclavos. Se oían diversas lenguas y se entrecho­caban los más variados intereses.
La vida artesanal expulsada del centro, se intensificó en los subur­bios. Los talleres, que asimismo funcionaban como tiendas, alber­gaban zapateros, barberos, herreros y tejedores.
Después del mediodía, los romanos frecuentaban las termas don­de tomaban baños, calientes o fríos, hacían gimnasia y discutían los asuntos públicos. Los bañistas más ricos acudían acompaña­dos por esclavos que los asistían durante el baño.
Los espectáculos públicos también contaban con un gran número de asistentes. Los juegos de circo alcanzaron gran esplendor en el Coliseo, donde se desarrollaban combates de gladiadores y fieras, carreras de carros y ejecuciones públicas de delincuentes. Entre las representaciones teatrales, los romanos preferían el mimo y la pantomima (ballet), aunque también se escribieron comedias y tragedias al estilo griego.

González, A. Historia 1. Bs. As, Santillana, 1988.
Barraza, N. Historia. Desde las primeras sociedades hasta el siglo XV. Bs. As, Santillana, 2010.

TEXTO 2

PRINCIPALES CONSTRUCCIONES ROMANAS

Vías: Las rutas romanas esta­ban planeadas, fundamental­mente, para facilitar las comu­nicaciones militares y civiles entre los distintos puntos del territorio y constituyeron un elemento más de dominio. Su ancho oscilaba entre 4,80 y 6,50 metros y poseían pavi­mento de piedra.

Acueductos: Vinculaban a las ciudades con las fuentes y ma­nantiales próximos. Se cons­truyeron sobre arcos y bajo la superficie del suelo, según el terreno que debían atravesar. Cañerías de plomo y fuentes públicas distribuían luego el vital elemento.

Templos: Salvo el uso de la cúpula, imitaron en general a los griegos. Entre los más fa­mosos podemos citar el le­vantado en honor de Júpiter, en el Capitolio, y el Panteón.

Teatros y anfiteatros: Los primeros, semicirculares, si­guieron el modelo griego. Los anfiteatros, en cambio, fueron una creación romana, atribui­da a la época de Julio César. El más famoso, el Coliseo, cons­truido en época de Vespasiano, servía de escenario a espectá­culos con fieras, combates de gladiadores y aun simulacros de batallas navales: su pista podía inundarse. Su capacidad sobrepasaba los 50.000 es­pectadores.

Circos: Se construyeron de forma rectangular, con los ex­tremos curvos, destinados ge­neralmente a las carreras de carros. El mayor fue el Circo Máximo, terminado en la épo­ca imperial. Medía 600 metros de largo por 200 de ancho y en sus gradas podían ubicarse 150.000 personas.

Basílicas: Estos enormes edi­ficios públicos estaban desti­nados a la reunión de los tri­bunales y a las transacciones mercantiles.

Monumentos conmemora­tivos: Se erigían como home­naje a alguna victoria o acon­tecimiento importante. Pode­mos citar los arcos de triunfo y las columnas.

Termas: Se levantaron en la época del Imperio y en ellas podían practicarse juegos y deportes. Sus instalaciones permitían, además, tomar ba­ños a distintas temperaturas. Las más famosas fueron las construidas por orden de Caracalla.

Bustinza, Juan. De la prehistoria al siglo XV. Bs. As, AZ, 1996.

1. Describe los principales elementos de las ciudades Romanas. ¿Con que actividades de la vida cotidiana las podes relacionar?
2. ¿Qué diferencia hubo entre Roma y las demás ciudades del imperio?
3. ¿Cuál era la función principal de los edificios públicos?
4. ¿Explique que son las Villas, las Domus y las Insulas?

TEXTO 3

Las Ciudades Romanas.

“[…] Por muy grande que fuera el amor del romano por el campo —del que rara vez se olvidaba—, era en la ciudad donde veía la marca distintiva de la civilización y la obra específica de Roma en el mundo. ‘Pensad también [dice Virgilio en un escrito de la época] en todas esas nobles ciudades, obra de la mano del hombre, ciudades trabajosamente hincadas sobre empinadas rocas, con ríos que se deslizan al pie de sus inmemoriales muros. […]’

¿El romano consideraba la vida orgánica de las ciudades como el instrumento principal de la civilización […].

‘En la multiplicación de las ciudades por todo el Imperio, Roma empleó los métodos más prácticos y directos. En la mayor parte de las provincias existía ya la vida urbana. Roma le dio nuevo impulso, y con frecuencia rehacía los planos de las ciudades y las reconstruía.

‘En Britania, antes de que llegaran los romanos, no existían ciudades; los únicos grupos de viviendas estaban situados en lugares altos y se habían construido con el propósito de defenderse contra las tribus vecinas. Durante un siglo o dos se estableció en los valles la vida urbana con el fin deliberado de divulgar el modo de vida romano; los habitantes de Britania no se adaptaron, y las ciudades fueron decayendo. La gente las abandonaba porque prefería ganarse la vida en los bosques y en las llanuras que trabajar como comerciante o artesanos para el campo circunvecino.

‘[…] Siempre que los romanos fundaban una ciudad, la planeaban sobre trazos muy definidos. Por medio de un sencillo aparato con el cual el agrimensor determinaba un ángulo recto, se trazaban dos amplias calles que se cortaban perpendicularmente. Desde este cruce como punto de partida se marcaban parcelas rectangulares; a intervalos se trazaban calles de determinada anchura. Tenemos noticia de la “línea de edificación”, de reglas referentes a la altura de los edificios y de disposiciones que prohibían el tránsito pesado durante ciertas horas.

‘En el centro se situaban los edificios públicos, las oficinas, la basílica, que se utilizaba para las reuniones y como sala para los tribunales de justicia, a veces una biblioteca, siempre un templo, y el espacio abierto del foro con sus columnatas.

‘Por regla general, las tiendas se instalaban en barrios determinados, las de cada gremio en un mismo lugar. Los arcos monumentales a la entrada de las ciudades tenían esculturas y estatuas; a veces se cubría la confluencia de dos caminos con arcos en cuatro direcciones. Baños, teatros y anfiteatros eran una necesidad incluso en las ciudades más pequeñas.

‘Se suministraba a las ciudades una abundante provisión de agua que se transportaba por medio de canales subterráneos o de acueductos; desde los depósitos se llevaba el agua en tuberías de plomo hasta las casas. Catorce acueductos, con una longitud total de 426 km, cubrían las necesidades de la ciudad de Roma, suministrando quizá más de doscientos litros diarios por habitante. En muchas regiones de las provincias, el abastecimiento de agua era mejor en la época romana que hoy día, y algunos de los acueductos romanos todavía están en uso.

‘[…] Se utilizaba la energía hidráulica para los molinos y los aserraderos, y las fuentes de las plazas públicas, de los jardines y de las esquinas de las calles reflejaban la luz del sol, dando una sensación de frescura a las polvorientas ciudades. El cuidado de los acueductos era un servicio público que estaba a cargo de empleados del Estado o del municipio.

‘Esta sólida grandiosidad fue característica de todo lo que construían los romanos. Edificaban con miras á la utilidad y a la duración. Las calzadas romanas son el mejor ejemplo. En un principio su fin era principalmente militar y administrativo. Fueron aumentando de acuerdo con las necesidades y, con el tiempo, se utilizaron para todas las necesidades de la guerra, de la paz, del comercio y las comunicaciones.

‘El topógrafo romano prefería las líneas rectas, trazadas de una cordillera a otra; pero tenía en cuenta la configuración del terreno, la pendiente y la defensa militar. A través de regiones montañosas, como los Apeninos y los Alpes, construía carreteras en zigzag, con extraordinaria pericia ingenieril; pero a través de una llanura tomaba la ruta más corta, sin utilizar los caminos que ya existían. Cerca de Cumas y Nápoles se abrieron largos túneles en las duras masas de roca volcánica. El revestimiento de las calzadas se construía cuidadosamente con capas de diferentes materiales, y los firmes han durado hasta hoy día. Igual de perfectos y duraderos fueron muchos de los sistemas de drenaje y alcantarillado.

‘Al romano le atraían la administración práctica y la construcción en gran escala. ¿Inventó alguna vez algo el romano? Muy poco […].”

Barrow R. H. Los Romanos. Bs. As, Fondo de Cultura Económica, 1950. (Selección)

Actividad:

5. Subraya en el texto las referencias a:

- El trazado de la ciudad.
- La disposición de los edificios.
- Los lugares de diversión.
- La provisión de servicios públicos.
- Las características de las calles.

6. ¿Consideras que en las ciudades de hoy, o por lo menos en las que conoces, se mantiene una distribución general similar a la romana? ¿Por qué?

Más recursos:

http://www.arteespana.com/urbanismo.htm

Caricatura de una ínsula:
http://www.asterix.com/immobilier/images/a17p42c1es.gif

Actividad final:

6. Relata en dos carillas un día en la vida cotidiana de un romano. Ten presente su pertenencia social y las actividades que podrá desarrollar en consecuencia.

Visita al Museo Larreta

Actividad

Deberán presentar un informe detallado con lo observado en el museo. Para ello, deberá tener presente:

Durante la visita:

-Tomar notas de todo lo observado. Realizar una breve descripción y una apreciación personal de cada pieza observad
-Tomar nota de los datos históricos. Generales, del museo y particulares de las piezas
-Realizar una descripción detallada del edificio, así como de su entorno.

El informe deberá ser presentado en hoja impresa, y deberá constar de:

1.Carátula: Nombres, Materia, Fecha, Actividad realizada, Nombre del Profesor.

2.Introducción: Breve relato de la salida. Debreá constar, además:

a.Explique cual es la especialidad del museo.
b.Breve relato de la historia del museo

4.Informe: Esta es la actividad más importante. Deberá ser un relato pormenorizado de todo lo observado. Aquí se volcaran las notas tomadas durante la visita.

a.Relea los apartados sobre arte Renacentista y Barroco del texto.
b.Identifique estos elementos en por lo menos 3 piezas de las observadas en el museo.
c.El relato puede seguir un orden espacial, temporal u otro, por ejemplo por importancia de las piezas.

4.Conclusión: Un breve resumen de las cosas que le parecieron más importantes y por qué.

Recursos:

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Visita al museo