martes, 16 de septiembre de 2014

En la última década se radicaron en el país 800.000 extranjeros


Una realidad que desde hace tiempo podía percibirse en las calles ahora está constatada por las cifras. En los últimos 10 años se radicaron en el país, legalmente, algo más de 807.149 extranjeros.
Según datos de la Dirección Nacional de Migraciones, se pasó de 17.787 radicaciones autorizadas por el Gobierno en 2004 a 138.219 el año pasado, un incremento de 800%. Los extranjeros que obtienen la residencia permanente pueden trabajar legalmente y tener beneficios sociales similares a los de cualquier argentino.
Las estadísticas reflejan no sólo un fenómeno económico o sociológico, sino también la política inclusiva del Gobierno en materia migratoria, enunciada desde su arribo al poder.
El ranking de extranjeros llegados al país en la última década lo encabezan los paraguayos (38,7% del total), seguidos por los bolivianos (28,6%) y peruanos (15,2%).
Los chinos que obtuvieron radicación aumentaron considerablemente: pasaron de 263 en 2004 a 1200 el año pasado. Se constituyeron en la nueva ola migratoria, junto con dominicanos, haitianos, senegaleses y sirios.

"Estamos convencidos de que hay que profundizar la política de inclusión de los extranjeros residentes en el país para que puedan trabajar legalmente. Echar a los ilegales es ridículo y no resuelve el problema", dijo el director de Migraciones, Martín Arias Duval, a LA NACION.
El incremento de trámites de radicación se da en momentos en que un sector del Gobierno liderado por el secretario de Seguridad, Sergio Berni, pidió la expulsión de los extranjeros que cometen delitos.
Desde 2004 hasta hoy las radicaciones resueltas de ciudadanos paraguayos que están en la Argentina pasaron de 5002 a 62.972 el año pasado. Los bolivianos con residencia permanente eran 2013 en 2004 y el año pasado fueron 34.083. Los peruanos con radicaciones permanentes eran 4245 en 2004 y el año pasado se contabilizaron 20.070. Los brasileños pasaron de 570 a 4133; los chinos con residencia permanente eran 263 en 2004 y esa cifra se elevó a 1200 el año pasado, y los colombianos con residencia permanente eran 235 hace una década y el año pasado fueron 4600. Los dominicanos con residencia permanente eran apenas 29 y el año pasado se entregaron 2216 documentos. Los senegaleses, por su parte, fueron 47 en 2005 y el año pasado pasaron a 1579.
De esta manera, en la totalidad de la última década se dieron 312.902 residencias permanentes a paraguayos, 230.978 a ciudadanos bolivianos, 123.000 a peruanos, 21.310 a brasileños y 18.150 a chinos, entre otros inmigrantes extranjeros.
Por otra parte, las cifras de radicaciones temporarias, es decir de aquellos extranjeros cuyos pedidos están en trámite para obtener documentos permanentes actualmente son muy elevados: en 2004 eran 2978 y el año pasado se contabilizaron 137.515. La proporción de paraguayos, bolivianos, peruanos, colombianos, brasileños y chinos se mantiene en este caso como en las residencias permanentes.
El incremento de extranjeros que avaló la Dirección Nacional de Migraciones se da en el contexto de la guerra que se desató en el Gobierno por la política migratoria. Así, el ala progresista de la Casa Rosada, que está enfrentada con la estrategia de mano dura con los extranjeros que promueve Berni, desempolvó toda una artillería destinada a frenar esa embestida: no sólo desautorizó al funcionario todoterreno en sus planes de instrumentar rigurosidad con los extranjeros, sino que también impulsa medidas tendientes a flexibilizar su situación en el país.

(...) Para el titular de la Dirección Nacional de Migraciones, la política de incorporación de los ciudadanos extranjeros a la sociedad argentina va en línea con lo que pregona el papa Francisco en su defensa de los derechos humanos de los inmigrantes.Esta política aperturista fomentada por la Dirección de Migraciones se potenció con el programa Patria Grande, que se lanzó en 2004, y contrasta con los pedidos de mano dura de Berni.
Para poner en marcha esta estrategia de "inclusión extranjera", la dirección a cargo de Arias Duval activó un programa digitalizado para acelerar las consultas de antecedentes, los trámites de consulta con Interpol se agilizaron y los trámites de radicación definitiva se agilizarán en lo inmediato con un mayor presupuesto y personal.
En 2007, había 1200 empleados de Migraciones en todo el país y este año llegaron a 3700. En la Casa Rosada aseguran que habrá más empleados en esa dependencia. Así, existen hoy 29 delegaciones de Migraciones en todo el país y se reforzaron los controles en las fronteras en reemplazo de la labor que realizaban la Gendarmería o la Prefectura. Las últimas tres delegaciones de Migraciones que se abrieron están en Almirante Brown, Florencio Varela y San Luis. Se abrirán más.
A la vez, con vistas al futuro inmediato, la Dirección de Migraciones tiene previsto impulsar una batería de medidas. Por ejemplo: invertirá en equipamiento digital, reforzará los operarivos en comercios para sancionar a aquellos que dan trabajo a inmigrantes ilegales, habilitarán a los extranjeros a hacer seguimiento de sus trámites de radicación desde los correos locales sin necesidad de ir a las delegaciones de Migraciones y agilizarán los trámites de firma digital.

Los rechazos

"Tenemos que poner en marcha medidas para que los extranjeros ilegales puedan ingresar en el circuito legal de la economía porque está demostrado en el mundo que echarlos del país no sirve para nada", dijo Arias Duval a LA NACION. De todas formas, desde la Dirección de Migraciones se aclaró que sólo rechazarán el ingreso de aquellos inmigrantes que tienen antecedentes penales, aquellos cuya documentación no esté en regla o si se trata de menores.
Como una forma de contrarrestar el discurso de Berni respecto de la flexibilidad que se les da a los extranjeros en su ingreso al país, además, la Dirección Nacional de Migraciones informó que los foráneos rechazados por el país por problemas de antecedentes penales o indocumentación aumentaron en los últimos años. Mientras que en 2005 hubo 266 extranjeros rechazados al ingresar al país, en lo que va de este año esa cifra creció a 5140.

Fuente

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Cuántos trabajadores cobran por debajo del salario mínimo?

¿Cuántos trabajadores cobran por debajo del salario mínimo?

Por Jorge Paz*   
Miércoles 10 de Septiembre de 2014


Un análisis estadístico a cargo del investigador Jorge Paz. ¿Cuántos trabajadores cobran por debajo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, y cuál es la situación en cada Provincia?
Si los trabajadores de un mercado laboral cualquiera cobraran mucho más que el salario mínimo, esta institución carecería del sentido para el cual fue creada. De suceder esto, el salario mínimo “haría agua”, para significar con ello que fracasaría o, al menos, presentaría síntomas de fracaso. Sería equivalente a fijar un precio máximo por encima del valor que despeja el mercado. Un disparate. El salario mínimo, además de ser una de las instituciones más antiguas del mercado de trabajo de los países del mundo (más del 90% de los países tiene legislación sobre este tema), es un instrumento de política pública, uno de cuyos objetivos es la fijación de un piso de negociación de remuneraciones entre los actores principales que confluyen en una negociación salarial: el trabajador, la empresa y el Estado.

En la Argentina, el nivel de Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) ha seguido una evolución muy particular, que ciertamente se relaciona con la historia económica del país. Sólo basta mirar lo que ha sucedido desde 1993 hasta la fecha (ver datos).

Pero, ¿para qué sirve el SMVM? ¿Qué sentido tiene la actualización de su valor? El Convenio 131 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) desarrolla los criterios que deben ser considerados a la hora de fijar y ajustar el salario mínimo: las necesidades de los trabajadores y de sus familias, al igual que factores como los requerimientos del desarrollo económico, niveles de productividad y alcanzar altos niveles de empleo. Como se verá enseguida también puede ser usado para identificar trabajadores en situación crítica y enfocar la política pública, aunque raramente se hace eso.

¿La “inmensa mayoría” cobra más que un SMVM?

Se aprenden muchas cosas convirtiendo las afirmaciones de funcionarios y políticos en general, en interrogantes. Sobre el tema de esta nota, la presidenta Cristina Fernández dijo: “La cifra de este salario mínimo, vital y móvil, que bueno es recordarlo, no es tampoco el salario mínimo vital y móvil de los registrados; es el mínimo, vital y móvil de cualquier empleado registrado, ni ninguno que no lo estuviera debería cobrar menos de esto. Lo seguro es que ninguno de los registrados lo hace, y más seguro aún es que la inmensa mayoría de los no registrados cobra mucho más que los 4.716 pesos”.

Ciertamente hay elementos completamente claros y lógicos: ningún trabajador registrado debería cobrar menos de ese mínimo. Pero veamos primero si eso es “seguro”, para luego analizar si “la inmensa mayoría de los registrados cobra mucho más que los 4.716 pesos”. Explorando en la situación de fines del año pasado, momento en que el SMVM alcanzaba los $3.300, la situación era la siguiente: a) el 26,3% de los trabajadores cobraba menos que un salario mínimo; b) de cada 100 asalariados a tiempo completo que cobraba menos que un SMVM, 36 estaban registrados en la seguridad social.

Estos hechos ponen al descubierto que una proporción no menor de los asalariados registrados full time en la Argentina se encuentran en la situación en que la Presidenta dice que “no es tampoco el salario mínimo vital y móvil de los registrados”. Pero son los no registrados los que efectivamente se llevan la peor parte de la historia. Las cifras de fines de 2013 muestran que de 100 asalariados que conforman este grupo, 58 cobran menos que el SMVM. Estos es, la gran mayoría de ese conjunto.

Todo lo anterior permite advertir que la proporción de los trabajadores argentinos que percibe una remuneración menor al SMVM no sólo es elevada, sino que es altamente variable entre grupos. Una primera fuente de diferencia se encuentra entre jurisdicciones del país: mientras que el 57% de los trabajadores de Santiago del Estero cobran menos que un SMVM, la cifra se ubica por debajo del 4% en Tierra del Fuego.
T. del Fuego
56,7
Sgo. del Estero
53,5
Formosa
50,2
Corrientes
49,4
Chaco
48,7
Salta
48,5
Jujuy
44,6
La Rioja
43,7
Catamarca
42,8
Tucumán
42,2
Misiones
38,7
San Juan
34,4
Córdoba
29,8
Entre Ríos
28,4
Mendoza
27,3
San Luis
26,3
Total País
26,2
La Pampa
25,5
Río Negro
22,5
Buenos Aires
21,6
Santa Fe
19,3
Neuquén
14,1
Chubut
10,8
CABA
8,2
Santa Cruz
3,9
T. del Fuego
Pero quizás las brechas más importantes sean las que se observan entre grupos definidos por la edad, el género, la educación y el tamaño de la empresa en la que trabajan los ocupados. Esa “inmensa mayoría” de trabajadores que recibe mensualmente menos que un salario mínimo es mucho más inmensa entre los jóvenes, los que tienen menos educación, las mujeres y los que trabajan en empresas más pequeñas. Es decir, entre los “incluidos” que están “menos incluidos”; entre aquellos que, quiérase o no, están todavía fuera de la historia. A pesar de todo.
Total
68,8
15-19
42,7
20-24
25,1
25-34
20,5
35-44
21,7
45-54
21,2
55-64
35,6
65+
31
Mujeres
24,2
Varones
43,9
Empresa Chica (1-5)
19,2
Empresa Mediana (6-99)
7,2
Empresa Grande (100+)
56,7
Menos que Primaria
37
Primaria
21,8
Secundaria
7,7
Superior
26,3
Total


* Economista, investigador del Conicet y del IELDE. Esta columna fue publicada originalmente acá.


Fuente: Hacer Click

viernes, 15 de agosto de 2014

Cuando el color se convierte en el objetivo

Abundan los casos de crímenes policiales racistas
Furia en Los Ángeles
  • En marzo de 1991, cuatro policías descargaron más de 50 golpes de cachiporra contra el joven Rodney King, en Los Ángeles; un tribunal integrado por jurados blancos absolvió a los agentes, en un fallo que desató fuertes disturbios
Asesinato en Nueva York
  • En 1999, cuatro agentes asesinaron de 41 disparos a Amadou Diallo, un joven de 19 años, frente a la puerta de su edificio en Nueva York, al alegar que tenía un arma; luego se supo que se trataba de su billetera. Pese a todo, los policías fueron absueltos
Persecución
  • En 2009, Victor Steen, de 17 años, fue alcanzado en un incidente por la pistola paralizante de un agente que lo perseguía en su patrullero, tras lo cual le pasó por encima, en Pensacola, Florida; un tribunal falló que no hubo crimen
Debate racial
  • Trayvon Martin, de 17 años, cubierto con su capucha, murió a manos de un vigilante civil blanco por "sentir" que corría peligro, en 2012. El año pasado el agresor quedó en libertad, lo que reabrió el debate racial y desató protestas en varias ciudades de EE.UU.
Más de 100 tiros
  • Timothy Russell y Malisa Williams fueron blanco de 137 disparos de la policía en una persecución policial, en 2012. Una vez más, se alegó erróneamente que las víctimas portaban armas.
 Fuente

domingo, 4 de mayo de 2014

Estadísticas sobre población mundial

http://www.worldeconomics.com/Data/MadisonHistoricalGDP/Madison%20Historical%20GDP%20Data.efp

http://datahub.io/dataset/econonomic-history-gdp-historical-estimates

http://www.ggdc.net/maddison/maddison-project/home.htm

http://www.theworldeconomy.org/

http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_regions_by_past_GDP_%28PPP%29_per_capita

martes, 15 de abril de 2014

Los diez inventos revolucionarios que dejó la Primera Guerra Mundial

Lunes, 14 de abril de 2014
Diez inventos de la Primera Guerra Mundial
Diez inventos de la Primera Guerra Mundial que cambiaron nuestras vidas
La Primera Guerra Mundial dejó desolación y destrucción pero, durante el conflicto que asoló Europa entre 1914 y 1918, se crearon también algunos ingenios que sobrevivieron a la contienda y que aún utilizamos hoy a diario. BBC selecciona los diez inventos más exitosos de la Gran Guerra.

1. Toallas sanitarias

Un material llamado ‘celucotton’ ya había sido inventado por la pequeña empresa estadounidense Kimberly-Clark (C-K) antes de que la guerra estallara.
El responsable de investigaciones de esa firma, Ernst Mahler, y su vicepresidente, James C. Kimberly, habían hecho un recorrido por las plantas de pasta de papel en Alemania, Austria y Escandinavia en 1914. Allí descubrieron un material cinco veces más absorbente que el algodón y que, producido en grandes cantidades, se podía fabricar por la mitad de precio.
Por eso se lo llevaron de vuelta a Estados Unidos para comercializarlo.
Cuando Estados Unidos entró en la guerra en 1917 comenzaron a producir el forro de algodón para la vestimenta de los profesionales sanitarios, a un ritmo de unos 150 metros por minuto.
Pero las enfermeras de la Cruz Roja en el campo de batalla se dieron cuenta de que ese material tenía otro posible uso durante su menstruación.
Este uso no oficial fue lo que, finalmente, forjó la fortuna de aquella compañía.
a¡anuncio toallas sanitarias
En 1920 nacieron en Winsconsin las toallas sanitarias.
“El final de la guerra en 1918 trajo como consecuencia una suspensión temporal del negocio de algodón de K-C porque sus principales clientes –el ejército y la Cruz Roja- ya no necesitaban sus productos”, asegura la compañía, que aún existe.
Por eso recompró el excedente al ejército para crear un nuevo mercado.
“Después de dos años de estudio intensivo, experimentos y pruebas de mercado, el equipo K-C creó una toallita sanitaria hecha de ‘celucotton’ y gasas finas.
“En 1920 dentro de una pequeña estructura de madera en la ciudad de Neenah, Wisconsin, las empleadas de la empresa comenzaron a producir las toallas sanitarias a mano”, según informa hoy la empresa.
El nuevo producto, llamado Kotex (la abreviatura de “cotton texture”, textura de algodón en inglés), se vendió por primera vez al público en octubre de 1920, menos de dos años después del armisticio.

2. …y pañuelos de papel

Poner en el mercado las toallas sanitarias era una tarea complicada, en parte porque las mujeres eran reticentes a comprar el producto de manos de los hombres que atendían en los comercios.
La empresa propuso a esos negocios que les permitieran comprarlas, sencillamente, poniendo el dinero en una caja. Las ventas de Kotex se elevaron después de esta iniciativa, pero no tanto como Kimberly-Clark pretendía.
Así que la empresa buscó un nuevo uso para el mismo material.
A principios de 1920, C.A “Bert” Fourness tuvo la idea de planchar el material de la celulosa para hacer un pañuelo suave y fino. Tras mucha experimentación, el famoso “Kleenex” nació en 1924.

3. Lámparas solares

Un niño siendo sometido a una lámpara solar en 1920.
En el invierno de 1918 se estimaba que la mitad de los niños en Berlín sufrían de raquitismo, una enfermedad en la que los huesos se reblandecen y se deforman. Por entonces, la causa exacta era desconocida aunque se asociaba a la pobreza.
Un doctor de la ciudad, Kurt Huldschinsky, notó que sus pacientes estaban muy pálidos.
Decidió llevar a cabo un experimento en cuatro de ellos. Les aplicó lámparas de cuarzo y mercurio que emitían luz ultravioleta.
Con el paso del tiempo Hudschinsky notó que los huesos de sus jóvenes pacientes se hacían más fuertes. En mayo de 1919, cuando llegó el sol del verano, les puso también a tomar el sol en la terraza.
Cuando fueron publicados, los resultados de su experimento se acogieron con gran entusiasmo.
Muchos niños de toda Alemania fueron tratados con luz. En Dresden, los servicios sanitarios infantiles lograron incluso desmantelar las luces de la calle para que reciclaran en lámparas para el tratamiento de los niños.
Más tarde la ciencia conoció que la vitamina D es necesaria para la creación del hueso con calcio y este proceso se estimula con la luz ultravioleta.

4.Cambio de hora

relojes
Alemania fue el primer país que instauró el cambio de hora para ahorrar carbón durante la guerra.
La idea de atrasar los relojes en primavera y adelantarlos en otoño no era nueva cuando comenzó la Primera Guerra Mundial. Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, lo había sugerido en una carta al diario Journal de París en 1784.
Se desperdiciaban muchas velas en las noches de verano porque el sol se ponía antes de que las personas se fueran a dormir, explicaba en la misiva. Además, la luz del sol no se aprovechaba en las primeras horas de la mañana porque la gente aún dormía.
Ideas similares fueron expuestas en Nueva Zelanda en 1895 y en Reino Unido en 1909, pero no dieron resultados concretos.
La Primera Guerra Mundial fue un acicate para ese cambio. Al enfrentar una severa escasez de carbón, las autoridades alemanas decretaron que el 30 de Abril de 1916 todos los relojes que marcaban las 23:00 deberían de dar las 24:00. Así se aseguraba una hora más de luz a la mañana siguiente.
Lo que comenzó en Alemania como una idea para ahorrar carbón para calefacción y luz se extendió rápidamente a otros países.
En Reino Unido la idea se puso en pie solo tres semanas más tarde, el 21 de mayo de 1916. El 19 de marzo de 1918 el Congreso de Estados Unidos estableció distintos husos horarios.
Una vez la guerra hubo terminado, la iniciativa fue abandonada pero sus beneficios ya eran conocidos y en los años posteriores se volvió a implantar.

5. Bolsas o “bombas” de té

Un comerciante de té estadounidense comenzó a mandarlo a sus clientes en pequeñas bolsas en 1908.
Las bolsas de té no se inventaron para resolver ningún problema derivado de la guerra. Fue un comerciante de té estadounidense quien, en 1908, comenzó a mandar té en pequeñas bolsas a sus clientes.
Fueron ellos quienes, sea por accidente o por el diseño, decidieron introducir las bolsas en el agua…y el resto es historia. Esa es la explicación que da la industria.
Una compañía francesa, Teekanne, copió aquella idea en tiempo de guerra. La desarrolló para proporcionar a las tropas té en pequeñas bolsas de algodón. Las llamaban “bombas de té”.

6. El reloj de pulsera

reloj de pulsera
Los relojes de pulsera no fueron inventados en la Primera Guerra Mundial pero su uso se disparó.
No es cierto que los relojes de pulsera fueran inventados específicamente para la Primera Guerra Mundial, sin embargo su uso creció exponencialmente durante este periodo histórico. Después de la guerra era la manera más común de dar la hora.
Hasta finales del siglo XIX y principios del XX los hombres que necesitaban saber la hora y los que tenían el dinero suficiente para poder comprar un reloj, lo utilizaban de bolsillo. Por algún motivo fueron las mujeres las pioneras. La reina Isabel I de Inglaterra tenía un pequeño reloj que se adhería a su brazo.
El tiempo adquirió mayor importancia en la guerra, por ejemplo para sincronizar la hora de los bombardeos. Así, los fabricantes desarrollaron relojes que dejaran las manos libres a las tropas en el candor de la batalla.
Los aviadores también necesitaban ambas manos libres…y así, ellos también tuvieron que tirar por la borda el reloj de bolsillo.
La empresa H. Williamson, que hacía relojes en Coventry, Inglaterra, anotó en su informe anual de 1916: “Se dice que uno de cada cuatro soldados utiliza reloj de pulsera y los otros tres quieren adquirir uno lo antes posible”.

7. Salchichas vegetarianas...o "salchichas de la paz"

salchichas vegetarianas
Las salchichas vegetarianas fueron inventadas por Konrad Adenauer, el primer canciller de la República Federal Alemana.
Uno podría pensar que las salchichas de soja fueron inventadas por algún hippy, probablemente en los años 60 en California. Pero no. Las salchichas de soja fueron idea del primer canciller de la República Federal Alemana después de la Segunda Guerra Mundial.
Durante la Primera Guerra Mundial Adenauer era alcalde de Colonia y cuando el bloqueo británico se impuso sobre Alemania el hambre comenzó a pesar en la ciudad. Adenauer tenía una mente ingeniosa e investigó maneras de sustituir los productos que faltaban, como carne, por otros de los que no había tanta escasez.
Comenzó utilizando una mezcla de harina de arroz, cebada y harina de maíz para hacer pan y así sustituir al trigo.
Después de su pan experimental continuó en búsqueda de una nueva salchicha sin carne. Así se logró la de soja, que fue conocida como “la salchicha de la paz”.
Adenauer solicitó obtener una patente de su nuevo alimento en la Oficina Imperial de Patentes en Alemania pero le fue denegada.
Al parecer el contenido de la salchicha era contrario a la regulación alemana para este producto, o sea, si no contenía carne no se le podía considerar salchicha.
Tuvo más suerte al intentarlo en Reino Unido, enemigo de Alemania en aquel tiempo. El Rey Jorge V le dio la patente de la salchicha de soja el 26 de junio de 1918.

8. Cremalleras

Desde mediados del siglo XIX varias personas habían estado trabajando en varias combinaciones de ganchos, broches y hebillas para lograr un cierre rápido y fluido de las prendas de ropa que aislara del frío.
Fue Gideon Sundback, un sueco que emigró a Estados Unidos, quien dio con la actual fórmula de la cremallera.
Se convirtió en el diseñador jefe de la compañía Universal Fastener Company y concibió el “cierre sin anclaje”.
El ejército estadounidense los incorporó a sus uniformes y botas, especialmente para las de la marina. Después de la guerra fueron los civiles quienes tomaron este testigo y lo generalizaron en su vestimenta.

9. Acero inoxidable

tanque primera guerra mundial
El acero inoxidable es uno de los inventos que el mundo heredó de la Primera Guerra Mundial.
Harry Bearley, de Sheffield, Inglaterra, es el responsable de la invención del acero que no se corrompe. Según aparece en los archivos de esa ciudad “en 1913, Harry Brearley desarrolló lo que es considerado el primer acero sin óxido, un producto que revolucionó la industria metalúrgica y se convirtió en uno de los mayores componentes del mundo moderno.
El ejército británico estaba intentando encontrar un metal mejor para sus armas. El problema era que los cañones de esas armas se deformaban después de varios disparos por la fricción y el calor de las balas.
El ejército le pidió Brearley, que era metalúrgico en una empresa local, que encontrara una solución a este problema y con aleaciones más duras.
La leyenda dice que después de probar a añadir cromo al acero Bearley desechó algunos de sus experimentos por considerarlos fracasos. Los echó, literalmente, al montón de la chatarra.
El metalúrgico notó que después de un tiempo esos experimentos no se habían oxidado.
Había descubierto el secreto del acero inoxidable. Durante la Primera Guerra Mundial fue utilizado en algunos de los nuevos motores aéreos. Luego se generalizó en el uso de cubertería y material quirúrgico del que muchos hospitales dependen.

10. Comunicación con los pilotos

Torre de control de un aeropuerto.
Antes de la Primera Guerra Mundial los pilotos no tenían modo de comunicarse ente ellos o con tierra.
Al comenzar la Gran Guerra los ejércitos aún necesitaban de cables para hablar entre sí, pero estos eran a menudo cortados por la artillería o los tanques.
Modos alternativos de comunicación como corredores, banderas y palomas mensajeras fueron utilizadas pero no resultaron ser útiles.
Los aviadores tenían que confiar en gestos y gritos...era necesario encontrar una solución. La comunicación sin cables era la respuesta.
La tecnología por radio estaba ya en funcionamiento pero tenía que ser desarrollada y esto sucedió durante la Primera Guerra Mundial.
Para finales de 1916 se tomaron pasos decisivos. “Los primeros intentos para incluir teléfonos en los aviones tuvieron que ser descartados por el ruido de fondo.
Este problema fue resuelto inventando un casco en el que se instalaron los auriculares con un micrófono, que bloquea la mayoría del ruido.

Fuente

viernes, 21 de febrero de 2014

"Mordisquito" - Discepolo sobre Perón y el peronismo.



“Hace 55 años, en 1951, Discépolo es invitado  a participar de un programa en Radio Nacional. La emisión, que iba por cadena nacional,  se llamaba Pienso y digo lo que pienso, y la idea era que destacadas  figuras artísticas de la época pregonaran los logros del gobierno peronista. A Discépolo el guión le parece malo, piensa que se trata  de lisa y llana propaganda política  en un año electoral. Pero, lejos de sacarle en cuerpo al convite, reformula ese guión y crea un personaje  que es el estereotipo del gorila porteño, un retrato verosímil del antiperonista de entonces. Mordisquito, un fulano bravo, que se las tenía que ver con él, que también es un jodido, pero encima es peronista. […]
Discépolo pone todo de sí para  expresar  su apoyo a un gobierno  que él piensa que ha venido a redimir las décadas que él padeció como artista  y como hombre  del campo popular. No le costó poco. Amigos, colegas del mundo  artístico, prohombres de la intelligentzia porteña, críticos periodísticos, todos ellos lo denostaron hasta el insulto y la difamación.[…]
¿Exagerado? ¿Destemplado? ¿Sectario? El contexto de época ayuda a poner las cosas en su lugar. En un país en el que a un presidente  que ganó las elecciones contra casi todo  el arco político  restante  se lo denomina «El Tirano», donde a las mayorías  que rescataron de la cárcel a Perón en octubre  de 1945  se las llama «cabecita negra» (años después se perfeccionaría ese calificativo y se lo reemplazaría por el más filosófico «aluvión  zoológico»), la desmesura  es un recurso más de una comunicación ruda, como ruda era la confrontación política del momento. Al fin y al cabo, cada vez que en la Argentina confrontaron —confrontan— dos proyectos  de Nación, los tonos  de la comunicación resultaron —resultan— destemplados.”
Horacio Çaró.
Prólogo de: Discépolo,  Enrique  Santos. Mordisquito: ¡a mi no me la vas a contar! Rosario, Pueblos del Sur, 2006.


Bueno, mirá, lo digo de una vez. Yo no lo inventé a Perón. Te lo digo de una vez, así termino  con esta pulseada  de buena voluntad que estoy llevando a cabo en un afán mío de liberarte  un poco de tanto  macaneo. La verdad: yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón, la milagrosa.
Ellos nacieron como una reacción a tus malos gobiernos. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón ni a su doctrina. Los trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían  enterrado en un largo camino de miseria.
Nacieron de vos, por vos y para  vos. Ésa es la verdad. Porque yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia  con la época. Los trajo tu tremendo desprecio por las clases pobres a las que masacraste, desde Santa Cruz a lo de Vasena, porque  pedían un mínimo respeto a su dignidad  de hombres  y un salario que les permitiera salvar a los suyos del hambre.  Sí, del hambre  y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que tenían que hacinar  lo mismo sus ansias que su asco.
No. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia. Con tu crueldad.  Con la misma crueldad  aquella del candidato a presidente  que mataba peones en su ingenio porque  le pisaban  un poco fuerte las piedritas  del camino a la hora de la siesta.
Sí, yo sé que te fastidia que te lo recuerde. Es claro, pero vamos a terminarla de una vez. Porque yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. Los trajo la injusticia que presidía  el país. Porque a fuerza de hacer un estilo de tanto  desmán, terminó  por parecerte  correcto  lo más infame. Claro,  a vos no te alcanzaba esa injusticia.  Ten- drías, como un señor que yo conocía y que iba todos los meses a cobrarlo, un puesto de ama de cría para  cubrir sus gastos, que se lo pagaban oficialmente,  y un sueldo para  salir con el Klan [Habla  del Klan radical,  organización de choque que actuó  a principios  de 1930].   Yo me acuerdo  del Klan. Y vos también.  Aquella mafia siniestra que salía sólo para aterrorizar gente y mataba una vez a gomazos,  otra  vez a tiros y a veces con el camión para hacerlo más divertido. No, si la memoria fastidia. Pero yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. Los trajo  la estulticia  que manejaba el país. Mirá,  si vos hubieras  estado en la Semana Trágica como yo y como tanto en Cochabamba y Barcala, y hubieras visto morir primero a aquellos cinco, luego a cien- tos y hubieras  visto masacrar judíos por una «gloriosa» institución que nos llenó de vergüenza [Se refiere a la Liga Patriótica de Manuel  Carlés], no hubieras  formado  nunca  más parte  de ese partido que integrás  por amor propio  y quizás por ignorancia de tantos  hechos delictuosos  que son los que empezaron a preparar la llegada de Perón y Eva Perón. En un país milagroso  de rico, arriba  y abajo  del suelo, la gente muerta  de hambre. Los maestros  sirviendo  de burla  en lugar de hacer llorar porque  estaban  sin cobrar  un año entero.  ¡No! ¡Y todo vendido! ¡Y todo entregado!
Yo sé que te da rabia que te lo repitan  tantas  veces, pero es que entristece también pensar que no lo querés oír. El otro día en un discurso oí que decías refiriéndote a un gobierno de 1918: «Ya por ese entonces los obreros gozaban…» ¿De qué gozaban?  ¡Los gozaban!,  que no es lo mismo. Y sí, Mordisquito, ¡los gozaban!
La nuestra es una historia  de civismo llena de desilusiones. Cualquiera fuese el color político  que nos gobernó,  siempre la vimos negra. Aspiramos  a gozar y al final nos gozaron.  ¡Todos! ¡Siempre!
Una curiosa adoración, la que vos sentís por los paja- rones, hizo que el país retrocediese  cien años. Porque vos tenés la mística de los pajarones y practicás  su culto como una religión. Cuanto más pajarón él, más torpe y más crédulo vos. Te gusta oír hablar  a la gente que no le entendés nada; la que te habla claro, te parece vulgar. Yo también  entré como vos y, ¿por qué no confesarlo?,  me sentía más conmovido frente a un pajarón que frente a un hombre  de talento.  El pajarón tiene presencia,  tiene historia,  larga, la que casi siempre empieza con un tata- rabuelo  que era pirata. Yo también  me sentía dominado por los pajarones cuando  era chico. Ahora, ¡no! Cuando era chico, sí. ¡Pero no ahora,  Mordisquito! Salváte de los pajarones. El fracaso —por no decir la infamia— de los pajarones fue lo que trajo como una defensa a Perón y a Eva Perón. Pero no fui yo quien los inventó.
A Perón lo trajo el fraude,  la injusticia y el dolor de un pueblo  que se ahogaba de harina  blanca  y una vez tuvo que inventar  un pan radical  dé harina  negra para no morirse de hambre.  Tampoco te lo acordabas. ¡Ay, Mordisquito, que desmemoriado te vuelve el amor propio!
Te dejo. Con tu conciencia. ¡Perón es tuyo! ¡Vos lo trajiste! ¡Y a Eva Perón también!  Por tu inconducta. A mí lo único que me resta es agradecerte el bien enorme que sin querer le hiciste al país. Gracias te doy por él y por ella, por la patria  que los esperaba  para  iniciar su verdadera marcha  hacia el porvenir  que se merece. ¡A mí ya no me la podés contar, Mordisquito! Hasta  otra vez, sí. Hasta  otra vez.


jueves, 9 de enero de 2014

El cuento empieza: “Había una vez, un país que tenía una industria...”

El IADE celebró los 30 años de Realidad Económica .
Basualdo y Schvarzer disertaron sobre la industria que era y ya no es.
Eduardo Basualdo, economista de Flacso y de IDEP-ATE. Jorge Schvarzer, estudioso de políticas industriales.
Por Claudio Scaletta t.gif (862 bytes) La actual crisis de la industria argentina no es coyuntural sino estructural. Responde a cambios drásticos que ya llevan 25 años, período en el cual el valor agregado sectorial se mantuvo estable frente a una población que creció el 40 por ciento. No sólo se redujeron las fábricas sino también otro factor clave: los empresarios. Salir del estancamiento requiere romper la hegemonía de la valorización financiera y poner como centro de la política económica el mejoramiento de la capacidad industrial. Estos conceptos son algunas de las conclusiones de los economistas Eduardo Basualdo, director del IDEP-ATE y titular del área de Economía de Flacso; y Jorge Schvarzer, profesor de Economía de la UBA, expuestos bajo el título “Los desafíos de la política industrial”, en una de las jornadas de debate organizadas por el IADE para conmemorar los 30 años de la revista Realidad Económica.
Desindustrialización.
Eduardo Basualdo: “La característica más notable fue el redimensionamiento sectorial; proceso de desindustrialización que se explica por la caída de la participación relativa de la actividad con respecto al producto bruto –25 por ciento a mediados de los ‘70 contra 18 por ciento hoy–, y por algunas comparaciones intercensales; entre los ‘70 y el ‘90 se registró una disminución del 18 por ciento en la cantidad de establecimientos, y del 23 por ciento de la mano de obra ocupada”.
Jorge Schvarzer: “A partir del golpe militar de 1976, la industria comenzó a ser sindicada como el enemigo del desarrollo económico argentino. Hasta 1982 hubo políticas sistemáticas, claras y sostenidas, de agresión al sector industrial. A partir de 1989 comenzó una nueva etapa que significó el desmantelamiento de todos los mecanismos de apoyo y una apertura brutal que no dio tiempo a la reestructuración”.
Sobrevivientes.
E.B.: “La agroindustria, la siderurgia y el petróleo pasaron a representar el 65 por ciento de la producción industrial y el 75 por ciento de las exportaciones sectoriales. Además, la armaduría, producto de la apertura irrestricta de las importaciones, se volvió el rasgo generalizado”.
J.S.: “Desde el ‘76 en adelante desaparecieron sectores clave como la electrónica, una parte decisiva de Máquinas Herramientas –que poseía una importante capacidad instalada, era portador de tecnología y había comenzado a exportar–, un sector sustancial de la Metalmecánica –en particular, fundición y autopartes– y casi la totalidad de la industria textil. Sus epitafios se leen en los diarios todos los días. Se rematan los galpones y las máquinas, en condiciones insólitas. Un galpón se consigue a la tercera parte de lo que cuesta su construcción y se venden máquinas relativamente nuevas al 10 por ciento de su valor”.
Fuga de capitales.
E.B.: “Desde 1976, en las 100 firmas industriales más grandes, los activos financieros llegan a superar el 50 por ciento de los activos totales. El ahorro interno argentino fuga al exterior, donde se destina principalmente a inversiones financieras. En la actualidad, los capitales locales en el extranjero rondan los 120 mil millones de dólares; el equivalente a un 70 por ciento del endeudamiento externo. La fuga de capitales y la deuda externa son así un mismo proceso, sustentado en la política estatal de mantener una tasa de interés inusualmente alta en relación con la internacional”.
Rol del sector financiero.
J.S.: “Los bancos cobran tasas usurarias que impiden a la industria competir. Muchas firmas desaparecieron, antes que por su inviabilidad técnica, por las importaciones en condiciones de dumping. Las potentes diferencias de costo financiero –del 4/5 por ciento anual para el productor del exterior, frente al 20/25 para el argentino– llevaron a la quiebra a muchas ramas industriales frente a la absoluta indiferencia dela política económica. Argentina es el único país que por voluntad política cerró su Banco Nacional de Desarrollo”.
E.B.: “A esto se agregan las asimetrías de financiamiento, según el tamaño de las firmas: mientras las más grandes toman créditos en el exterior, las pymes pagan costos financieros descomunalmente elevados. Mientras en la economía exista un gran tomador de créditos, el Estado, no habrá posibilidad de convergencia entre la tasa de interés interna y la internacional”.
Desafíos de la política Industrial. 
J.S.: “La reactivación de la actividad industrial no puede imaginarse a partir de meras estrategias coyunturales de recuperación de la capacidad ociosa. La desarticulación industrial es tan grande que buena parte de la producción depende de la importación de materias primas del exterior. La Argentina ha dejado de fabricar bulones. Hace falta crear nuevas fábricas y nuevas empresas, una estrategia drástica a nivel macroeconómico que deje claro que el objetivo de la política es recuperar y mejorar la capacidad de producción industrial. Estamos discutiendo con un paradigma ortodoxo, monetarista, que sostiene que si se equilibra el presupuesto, después alguien se pondrá a fabricar bulones. Esto es un absurdo”.

http://www.pagina12.com.ar/2000/00-10/00-10-26/pag08.htm

martes, 7 de enero de 2014

En 32 años el poder de compra de los argentinos cayó el 60%

INFORME OFICIAL DE LA OIT Y DEL MINISTERIO DE TRABAJO
Hoy el salario medio es de $ 550. Para alcanzar el mismo poder adquisitivo que en 1970, año de inicio del estudio, debería estar en $ 1.375 pesos. Tras la devaluación se perdió un 25%.

Ismael Bermúdez


El poder de compra de los salarios de los trabajadores argentinos viene achicándose en los últimos 33 años en forma casi constante. La caída es tal que hoy el salario real medio es un 60% más bajo que el de 1970, de acuerdo a un estudio elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Ministerio de Trabajo.

Esto significa que para volver al poder de compra de 1970 el salario medio actual - del orden de los 550 pesos mensuales - debería subir un 150%, sin que se muevan los precios. Esto daría un salario promedio de 1.375 pesos. Y para alcanzar el "pico" de 1975, justo antes del "Rodrigazo", el salario medio debería ser de 1.570 pesos.

La investigación, de Emilia Roca y Juan Martín Moreno, puntualiza que "no deben ser muchos los países con las características de la Argentina que hayan convivido con experiencias de caídas del salario real de esta magnitud". Y remarcan que este deterioro del salario se produjo con la aplicación de distintas y divergentes políticas económicas. Así subrayan que el salario se deterioró en los 70 cuando se privilegió la sustitución de importaciones, como en los 90 cuando rigió el modelo típicamente liberal, aperturista y privatizador. El trabajo subraya que desde la crisis y devaluación de 2001 el salario real bajó un 25%.

A partir de 1970 el poder adquisitivo del salario tuvo el siguiente derrotero:


  • Hasta 1975 los salarios reales crecieron un 14%. En esos años, los salarios y el empleo subían o bajaban según la evolución positiva o negativa de la economía.

  • Con el "Rodrigazo" (junio de 1975) y luego con la dictadura militar en 1976 se produjo una brusca caída del salario real. Con el golpe militar, "en poco más de un mes el nivel del salario real bajó drásticamente en más de 40%".

  • Luego el salario se recuperó hasta 1980, pero volvió a caer con la crisis de 1981/82 y la devaluación del peso.

  • Con la restauración democrática (1983), el salario se recuperó, pero sin alcanzar los niveles de los 70", hasta 1985 cuando se puso en marcha el Plan Austral."

  • A partir de entonces los ingresos sufrieron una nueva caída hasta 1989/90 y pasaron a representar sólo un 50% de la capacidad de compra de 1970. "Este proceso de deterioro tuvo su causa más importante en el proceso hiperinflacionario de fines de 1980 y comienzos de 1990".

  • Con la convertibilidad, los salarios se movieron primero hacia arriba, pero no alcanzaron para recuperar lo perdido. Y luego volvieron a caer con la crisis del Tequila ( 1995) y la recesión que se inició en 1998.

  • A partir de la crisis de fines de 2001 y posterior devaluación, los salarios se redujeron nuevamente en un 25% aproximadamente. "En este marco, el gobierno instrumentó ajustes salariales a través de incrementos no remunerativos, convirtiéndolos paulatinamente en remunerativos, y también del salario mínimo. El objetivo es recomponer de manera pausada el poder de compra de los salarios".

  • En los últimos 12 años, el salario real tuvo altibajos pero siempre se mantuvo "en niveles entre un 60 y 70% inferiores a los de la década del 70".

  • "Este proceso se dio a la par del incremento del desempleo, los empleos precarios, inestables, de corta duración y sin protección social, que llevaron al avance de los niveles de pobreza e indigencia". 

  • http://edant.clarin.com/diario/2003/09/02/e-01701.htm